El gobierno de Estados Unidos anunció el fin de la operación masiva de agentes migratorios en Minnesota, luego de que dos ciudadanos del país perdieran la vida en incidentes con elementos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
La decisión fue confirmada por Tom Homan, zar de la frontera durante la Administración de Donald Trump, quien explicó que la operación denominada “Metro Surge” había cumplido los resultados esperados.
“Se lo he propuesto y el presidente Donald Trump ha aceptado, que esta operación llegue a su fin”, declaró Tom Homan durante una rueda de prensa en Mineápolis, subrayando la coordinación con funcionarios estatales y locales.
Según el funcionario, estas acciones contribuyeron a que Minnesota “ya no sea un estado santuario para delincuentes”.
La decisión ocurre luego de que dos ciudadanos de Estados Unidos, Renée Good y Alex Pretti, murieran a manos de agentes del ICE y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP). Los incidentes han generado gran preocupación internacional y cuestionamientos sobre el uso de la fuerza letal.
Relatores de la ONU alertaron que los tiroteos podrían constituir asesinatos extrajudiciales, así como privación arbitraria de la vida y otras graves violaciones al derecho internacional. Entre ellos figuran expertos sobre ejecuciones extrajudiciales, libertad de reunión y tortura, quienes expresaron alarma por un patrón más amplio de abusos vinculados a la operación migratoria en Minnesota, Estados Unidos.
Según el comunicado de los relatores, las acciones de ICE y CBP incluyeron “uso excesivo de la fuerza contra presuntos inmigrantes indocumentados, manifestantes pacíficos y transeúntes”, así como redadas militarizadas sin orden judicial, detenciones agresivas cerca de escuelas y hospitales, y medidas impulsadas por perfiles raciales.
Los expertos instaron a las autoridades de Estados Unidos a investigar y garantizar que los responsables de cualquier violación de derechos humanos rindan cuentas.
“Sin una desescalada inmediata, respeto al derecho a la vida y responsabilidad clara, las tensiones podrían derivar en violencia más amplia”, advirtieron.
El pronunciamiento también contó con la firma de la relatora sobre defensores de derechos humanos, Mary Lawlor, así como de expertos en lucha antiterrorista y libertad de expresión.
Desde diciembre, la operación “Metro Surge” había movilizado a miles de agentes armados, desplegados en diversas comunidades del estado para detener y deportar a personas migrantes indocumentadas.
La cobertura internacional y las denuncias de organismos de derechos humanos han puesto en evidencia las posibles consecuencias de un enfoque altamente militarizado en asuntos migratorios.
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El anuncio marca un giro en la política de despliegue de agentes federales en Minnesota, dejando claro que la administración reconoce los riesgos que las operaciones masivas de detención y control pueden generar, especialmente cuando afectan a ciudadanos de Estados Unidos y a comunidades vulnerables.
Aun así, el debate sobre el equilibrio entre agentes del ICE y respeto a los derechos humanos continúa en debate.
Fuente: El Financiero

