Playa del Carmen, Quintana Roo.- Mientras decenas de familias integrantes de al menos 24 condominios de Playa del Carmen intentan reconstruir el rastro financiero del presunto fraude millonario orquestado por Federico Miguel Manelli —quien huyó a Panamá en la madrugada del 28 de febrero y ya ha sido denunciado ante la Fiscalía General del Estado—, una pieza clave de ese rompecabezas está siendo retenida por una empresa de software: Condomisoft.
La plataforma, desarrollada y operada por Alejandro Damián Castro Gutiérrez, con domicilio comercial en Homero 229, Col. Polanco, Ciudad de México, fue utilizada por MAFE Administración S. de R.L. de C.V. —empresa de Manelli— para llevar la contabilidad, el registro de cuotas, los ingresos y egresos de los condominios que administraba. Esa información hoy es inaccesible para los propietarios, serían más de mil condóminos afectados que habrían confiado en CondomiSOFT.
“Hable con Federico y me dice que no autoriza que se comparta ninguna información. Que de hecho quiere que se borre”. “Desafortunadamente el dueño de la cuenta es él y la información es suya”. “Los condóminos no son mis clientes”.
Esas fueron las palabras con las que Alejandro Castro Gutiérrez, fundador y dueño de Condomisoft, respondió a una solicitud de acceso a la información contable de los condominios afectados. El intercambio, documentado en capturas de pantalla de WhatsApp obtenidas por esta redacción, revela la postura de la empresa: los datos financieros de los condómenos son propiedad del administrador que paga la suscripción al software, no de quienes pagaron las cuotas que esos registros documentan.
La ley dice lo contrario
La postura de Castro Gutiérrez choca frontalmente con la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares (LFPDPPP). Su artículo 22 establece el derecho ARCO —Acceso, Rectificación, Cancelación y Oposición— de todo titular sobre sus propios datos personales. En este caso, los propietarios de los condominios son precisamente esos titulares: sus nombres, números de vivienda, estados de cuenta, historial de pagos y adeudos están registrados en la plataforma.
Que el contrato de servicio sea entre Condomisoft y el administrador no extingue los derechos de los titulares de los datos. El hecho de que un tercero —en este caso Manelli— haya capturado esa información en la plataforma no convierte a ese tercero en dueño legal de ella. La LFPDPPP es explícita: el responsable del tratamiento de datos está obligado a garantizar el ejercicio de los derechos del titular, independientemente de quién contrate el servicio.
Además, la Ley de Condominios del Estado de Quintana Roo establece obligaciones claras de transparencia y rendición de cuentas hacia los condominios. El administrador es un mandatario al servicio del condominio, no su dueño. Los registros contables que lleva —sin importar la herramienta tecnológica que utilice para ello— son patrimonio informacional del condominio, no del administrador. Retenerlos o negar acceso a ellos implica una violación a esas obligaciones legales.
¿Destrucción de evidencia?
El pasaje más alarmante del intercambio con Castro Gutiérrez no es la negativa de acceso: es la mención de que Manelli “quiere que se borre” la información. Si Condomisoft procediera a eliminar los datos a solicitud de un sujeto investigado por fraude, prófugo de la justicia y con una carpeta abierta en la Fiscalía General del Estado de Quintana Roo, podría incurrir en los delitos de encubrimiento por favorecimiento y destrucción de evidencia previstos en el Código Penal Federal, así como en obstrucción a la administración de justicia.
La carpeta de investigación abierta le da a la Fiscalía atribuciones para solicitar a Condomisoft la preservación y entrega de esos datos como evidencia digital. Si la empresa destruyera la información antes de recibir una orden de preservación o de cateo de datos, ello agravaría su posición jurídica sustancialmente.
La advertencia de los afectados
Entre los afectados, la indignación va más allá del caso Manelli. Algunos propietarios, integrantes de comités de vigilancia de sus condominios, advierten que la arquitectura misma de Condomisoft representa un riesgo estructural para cualquier comunidad que lo utilice.
“Lo que está pasando aquí es que Condomisoft secuestra la información de los vecinos y la deja a merced de quien le paga. No importa si ese administrador es honesto o si huyó a Panamá con el dinero de todos: la plataforma está del lado del que firma el cheque, no del que paga las cuotas. Le exhorto a todos los presidentes de comité de Playa del Carmen que lo piensen dos veces antes de contratar a Condomisoft. El día que necesiten los datos de su condominio, puede que descubran que no son suyos.”
Así lo declaró Federico, vecino afectado e integrante de un comité de vigilancia en Playa del Carmen, quien prefirió omitir su apellido por seguridad.
Un modelo de negocio que premia la opacidad
El argumento de Castro Gutiérrez —que la información “pertenece” al administrador que contrata el servicio— revela una falla ética de diseño en el modelo de negocio de Condomisoft. La plataforma se comercializa a los administradores como herramienta de transparencia hacia los vecinos, pero su estructura de acceso y propiedad de datos la convierte, en la práctica, en el instrumento perfecto para blindar a un administrador deshonesto.
Quien paga la suscripción controla los datos. Y si ese pagador es un presunto defraudador prófugo, los condominios quedan a merced de su buena voluntad —o de la de la empresa que alberga esa información— para recuperar algo que siempre les perteneció a ellos.
Esta redacción intentó contactar a Alejandro Damián Castro Gutiérrez para solicitar su postura oficial ante los hechos descritos. No se obtuvo respuesta
Quienes hayan sido víctimas del fraude o cuenten con información pueden sumarse al grupo de afectados: https://chat.whatsapp.com/K7qawyIexXWCO9zFEtypqf

Alejandro Castro argumentó que su cliente es el administrador fraudulento (Federico) y no los condóminos y dice que la información es de él por ser su cuenta.
¿Y la LGDPDP?

