La vida se le complica a Britney Spears. La cantante, de 44 años, fue detenida el miércoles por la noche en el condado de Ventura (al noroeste de Los Ángeles) por conducir bajo los efectos del alcohol.
Según los informes policiales, la intérprete de Toxic y Womanizer conducía por esa zona, la misma en la que reside, en la localidad de Thousand Oaks cuando unos agentes la pararon, detuvieron y esposaron.
La patrulla de carreteras de California la paró alrededor de las nueve y media de la noche y pasó a disposición del sheriff alrededor de las tres de la madrugada, ya del jueves. Britney Spears fue liberada alrededor de las seis de la mañana.
La cantante deberá acudir ante la corte para declarar sobre el incidente en dos meses, el próximo 4 de mayo. Por el momento, las autoridades del condado de Ventura no se han pronunciado sobre los cargos de la artista ni sobre cómo se produjo el suceso.
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Britney Spears lleva una racha complicada. En 2021, después de pasar 13 años controlada personal, profesional y financieramente por su padre, Jamie Spears, fue finalmente liberada de dicha tutela legal, gracias en parte a un fuerte movimiento público por parte de su base de fans llamado Free Britney (Liberad a Britney).
Durante los últimos años, ya en plena libertad, la artista se ha dejado ver en público, pero en contadas ocasiones. En este tiempo ha escrito un libro de memorias, en el que daba cuenta de cómo arrancó su carrera, de la relación con sus padres y su hermana —la actriz Jamie Lynn Spears— o sus noviazgos con artistas como Justin Timberlake. De él contó que la había obligado a abortar o que decidió acabar su relación a través de un mensaje de texto.
Además, en sus memorias —muy esperadas y publicadas en octubre de 2023— la considerada princesa del pop explicaba que la presión pública la obligó a empezar a tomar antidepresivos. También relató cómo arrancó la tutela por parte de su padre. “Sé que había estado actuando de manera salvaje, pero no había nada que justificara que me trataran como a una ladrona de bancos. Nada que justificara poner mi vida patas arriba”, aseguraba en el libro, titulado La mujer que soy (Plaza y Janés).
“Demasiado enferma para elegir novio pero lo suficientemente sana para aparecer en televisión y para cantar ante miles de personas en distintas partes del mundo cada semana”. Según explicó, su padre la ingresó en una lujosa instalación en Beverly Hills que costaba 60.000 dólares al mes: “Me mantuvieron encerrada contra mi voluntad durante meses. No podía salir. No podía conducir. Me sacaban sangre cada semana. No podía darme un baño en privado. No podía cerrar la puerta de mi habitación”.
En esa época, Spears se divorció de su segundo marido y padre de sus hijos, el bailarín Kevin Federline. En sus propias memorias, publicadas en octubre del año pasado (llamadas You Thought You Knew), aseguraba que el “comportamiento errático” de Spears estaba “avanzando rápidamente hacia algo irreversible”.
Una de las últimas noticias sobre Britney Spears se conoció hace apenas unos días, cuando se supo que había decidido vender todo su catálogo musical. La operación le habría hecho embolsarse alrededor de 200 millones de dólares.
Con información de TMZ.

