Las autoridades federales mexicanas asestaron un golpe decisivo contra la impunidad este miércoles 18 de marzo al capturar a David “N”, alias “El Chuky”. La Fiscalía General de la República señala a este individuo como un presunto responsable material del secuestro y posterior asesinato de Gregorio Jiménez en el estado de Veracruz.
Este operativo coordinado entre la Agencia de Investigación Criminal y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana pone fin a una evasión de la justicia que duró más de una década.
La detención ocurrió en la colonia Francisco Villa, dentro del municipio de Coatzacoalcos, cumpliendo finalmente una orden judicial vigente desde el año 2014.
El arresto de “El Chuky” sucede exactamente 12 años, un mes y 23 días después de que un grupo armado privara de la libertad al comunicador en su propio domicilio.
Tras su captura, el personal federal trasladó al sospechoso al Centro Federal de Readaptación Social número 12 en Guanajuato, donde un juez determinará su situación jurídica bajo el estricto respeto al debido proceso.
Aunque la fiscalía no detalló el papel específico del detenido en la ejecución del crimen, su vinculación con la célula delictiva que atacó al periodista resulta fundamental para cerrar uno de los expedientes más dolorosos de la prensa veracruzana.
La historia de Gregorio Jiménez, conocido afectuosamente como “Goyo”, representa un precedente oscuro en la violencia contra los comunicadores en México.
El reportero de Notisur y El Liberal del Sur desapareció el 5 de febrero de 2014, y una semana después, las autoridades localizaron su cuerpo en una fosa clandestina.
Inicialmente, el gobierno estatal de Javier Duarte intentó reducir el móvil a una venganza personal orquestada por una vecina. Sin embargo, las investigaciones federales actuales sostienen que el asesinato ocurrió como una represalia directa por la valiente labor informativa que realizaba el periodista.
Específicamente, la FGR vincula el crimen con una nota publicada por Jiménez sobre actividades ilícitas en un bar denominado “El Palmar”, propiedad de Teresa de Jesús Hernández.
Según la hipótesis oficial de 2025, los líderes criminales ordenaron el ataque para silenciar las denuncias del reportero sobre desapariciones y delincuencia organizada en Villa Allende.
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Con la caída de David “N”, la lista de implicados suma un nuevo nombre a los ya procesados, como Teresa de Jesús, identificada como autora intelectual, y otros sujetos como “El Celaya”, quienes ya enfrentan formal prisión por estos hechos.
El sistema de justicia mexicano busca, con esta aprehensión, enviar un mensaje de cero tolerancia ante las agresiones contra la libertad de expresión.
La captura de los autores materiales e intelectuales del homicidio de “Goyo” dignifica la memoria de un hombre que dedicó su vida a informar sobre la realidad de su comunidad.
La sociedad civil y los gremios de prensa vigilan de cerca el proceso penal de “El Chuky”, esperando que la evidencia acumulada durante diez años sustente una condena ejemplar que proteja la labor de cualquier periodista en territorio nacional.
Con información de: El Universal

