¡Estoy!

68

Rocío Martínez Preciado.

Seguido decimos ¿Por qué a mí me pasa esto? ¿Por qué mi familiar o yo estoy sufriendo si dicen que Dios es bueno? ¿Por qué él permitió esto que está sucediendo y me duele mucho? ¿Dónde estás?. Gritamos con voz mas fuerte e impotencia por no entender lo que pasa. ¿Dónde estás señor? Voces fuertes gritando con El corazón quebrado y bañado en lagrimas.


¿Por qué no respondes? ¡No puedo soportar este silencio!. A lo cual señor contestaste: “¡AQUI ESTOY!”. Recuerdas cuando estabas en el hospital internado con mucho dolor, estuve en esas manos cálidas de la enfermera que con mucho cariño te curaba y te decía: Pronto pasara el dolor “¡AQUI ESTOY”!.


Recuerdas cuando murió tu familiar amado y tus lágrimas, las secaban los abrazos y palabras que te envolvían de tu prójimo: ¡No estás solo!. Esas personas yo las envié para que te dieran su amor “¡AQUÍ ESTOY!”. Cuando tuviste ese accidente en donde el coche quedé deshecho y no se explicaban cómo es que a ti no te paso nada. “¡AQUÍ ESTOY!”.


La vez que te dijo tu jefe lo tengo que despedir a usted porque no va bien el negocio y llegaste abatido y preocupado. Preguntándote qué pasaría, ¿Como sostendré a mi esposa si a llegar a casa ella tenía una linda noticia ¡Vas a ser papá!?


Esa hermosa noticia fue mi respuesta que tú ahora sería más fuerte, ahora tendrías ilusión mas por quien luchar, y reflexionaste que el valor del dinero, no es lo que vale: lo que vale realmente es la vida.


Esa vida nueva parte de Ti celebrará, te motivará en cada paso que des y dando fortaleza. “¡AQUÍ ESTOY!”. Te lo dije cuando te insultaron aquellos a quienes menos pensabas lo harían, eso te desilusionó, te trastornó, tu coraje aumentó y tu impotencia, porque ellos sabían que estaban equivocados y que tu verdad era eso, una verdad que no entendía, te aislaste y buscaste un lugar donde reflexionar pensando ¿Por qué a mí, donde está Dios?. Y yo te contesté “¡AQUÍ ESTOY!”. Escuchándote en silencio, enviando el aire que respiras y que te va tranquilizando diciendo ¡Estoy en Tu corazón!, perdona, yo lo hice, cuando me llamaron ladrón y lo negó aquella persona en quien más confiaba.


Jesús también tuvo miedo cuando le dijo a su padre “Padre mío, si es posible que pase de mi este cáliz” y después reflexionó y dijo: señor hágase Tu voluntad y no la mía. Cuando lo subieron a esa cruz donde tanto lo lastimaron el no juzgó, el sabía que Dios su padre le decía: “¡AQUÍ ESTOY!”. Y le dio esa fortaleza para decir “Señor perdónalos no saben lo que hacen”.


Muchas veces nos cuestionamos ¿Por qué nos pasa esto? Solo basta detenernos reflexionar a solas en lugar no más apartado, sino en el más cercano que es tu corazón y él tendrá la respuesta más ansiada.


Sé una cadena de amor cuando les señalen, cuando te juzguen, cuando te ofendan. No respondas, las ofensas rebajan más al que las dice, que a quien las recibe. Perdona y tú serás el más beneficiado porque tendrás paz en ese corazón que te habla y te dice como actuar.


Camina en la vida firme, no titubees, ni te detengas a voltear y ver en ese camino esas piedras que te lastimaron. No valen la pena, mejor ilusiónate con todo lo que te espera por descubrir en ese tu camino de vida.


Que la paz, amor y tu sonrisa sea ese escudo que derribará  todo aquello que desee detenerte.


La vida no es fácil pero tampoco imposible. Es el crecimiento de tu persona y tú decidirás que tanto abonas y cuidas esa planta que eres tú y tanto quieres que florezca.


Estimado lector cuando murió mi hijo Alonso yo le pregunte a Dios ¿Dónde estás? y el me contesto “¡AQUÍ ESTOY!” extendió sus brazos y murió en la cruz diciéndome “¡AQUÍ ESTOY!” por tanto amor por Ti.


¿Y así lo hizo también por Ti? Dios es amor y está a tu lado donde quiera que vayas.

¡Dios por delante!

Rocio Martinez Preciado
Presidenta
Los Planes de Alonso
Cel. 4626058359
Correo: [email protected]