Los milagros existen

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Rocío Martínez Preciado

Cuando casi termina el año muchos volteamos hacia atrás repasando nuestros días vividos y haciendo recuento de ello, los buenos y los malos. Sin darnos cuenta que no existe los malos, ya que el tener vida, no es bueno ni malo, ¡Es maravilloso!

Años atrás estaba en el hospital donde se encontraba internado mi hijo Alonso de 8 años, y me dan la terrible noticia de que tiene tumor de “Sarcoma de Edwing”, cáncer de hueso con metástasis en cabeza y pulmones, diagnosticado con 30% de posibilidades de vida, ¿Cómo explicarle a un niño lo que sucede en su cuerpo?, o el por qué de esos dolores tan intensos.

El espíritu santo me iluminó y le dije a Alonso: -Dentro de tu cuerpo hay unos soldados malos que se llaman cáncer, pero te pondrán unos soldados buenos que se llaman quimioterapia, lucharán dentro de ti, te lastimarán, pero tú eres el capitán y ayudarás a los soldados buenos a que ganen la batalla contra los malos-.

Me dirigí a la capilla del hospital pidiendo a Dios y a la virgen por la salud de Alonso, de repente me habla mi hija Monserrat, “mamá el doctor esta aquí con Alonso”, corrí al elevador y subí donde se encontraban, el doctor le decía: “Alonso tienes cáncer, te puedes morir, vas  a vomitar, se te va a caer el pelo, te vas a poner pálido”, no paraba de hablar por mas que yo quería interrumpirlo; mi hijo lloraba, ver sus lagrimas, me quemaban el corazón de madre, cuando terminó el doctor de dar su discurso, le dije a Alonso: -hijo dile al doctor que sabes la lucha que hay dentro de ti y que ganarás la batalla-. Luego le conté al doctor lo que le había dicho a mi hijo, y se quedó sorprendido.

Pasaron los días de la quimioterapia, el doctor me dijo que lo apoyarían con neupogen, un medicamento muy caro que se aplica para apoyar la médula después de los estragos de la quimioterapia.

Un día llegó el papá de Alonso y me dijo, “Rocío, el doctor no le dará neupogen a nuestro hijo, porque sólo se aplica a niños con posibilidades de vida”, mi corazón se aceleró y corrí a buscar al doctor diciéndole -¡Me hubiera dicho que no había el medicamento!-, el doctor contestó, “se habría dado cuenta señora” y le respondí de vuelta con toda la seguridad en Dios que era él quien le iba a dar las posibilidades de vida, y él le iba a dar el 100%, porque los milagros existen.

Al año y medio de ese diagnóstico, me encontraba en la iglesia en una hora santa, el sacerdote compartió su historia y lucha para llegar a ser sacerdote, luego invitó a los miembros de la iglesia para que pasara a compartir su historia. Pase yo y hable:

-Hace un año y medio me negaron un medicamento porque mi hijo no tenia posibilidades  de vida. Ahora el hospital me apoyará totalmente con un trasplante de médula que cuesta mas de un millón de pesos porque mi hijo es el mejor del hospital, ¡Los milagros existen!, solo hay que poner el corazón arropado en Dios y el se encargará de todo.

Alonso se fue en el trasplante de médula, voló con su mejor amigo… Dios, como así lo llamaba, no fue el cáncer, fue un error en la maquina donde se encontraba su médula, para transplantársela.

Un día estando a principios del trasplante, mi hijo me dijo “mamá me voy a morir”, esas palabras indicaban que Dios lo estaba preparando, él sabia lo que pasaría, pedí que nadie fuera vestido de negro porque para el que cree en Dios, no existe la muerte.

Si me duele, duele incluso al estar en estos momentos escribiendo esta columna, mis ojos lloran enjuagando mi alma, pero con el corazón en la mano, digo ¡Los milagros existen!, la vida de Alonso ahora dibuja sonrisas en niños como él, abraza corazones de madres como yo, invita y abre puertas a personas para dar amor a los demás gracias a “Los Planes de Alonso AC, alegría para niños con cáncer”, ¡Es un milagro de amor!

Dios quiso que Alonso me diera su fuerza como ese capitán luchando la batalla, para, a nombre de ángeles como él, tocar corazones invitando a dar amor, con la seguridad de que ¡Los milagros existen!

La columna de la semana pasada hable de Marisol, una joven de 15 años que se encontraba extraviada, hermana de Estrella, niña de seis años que padece leucemia, después de siete días de angustia por parte de su familia, apareció, ya esta en casa ¡Los milagros existen!

No necesitamos, mas que cerrar los ojos, sentir el aire que respiramos, y saber que estamos vivos, somos un milagro, somos creados a imagen y semejanza de Dios.

Solo está en nosotros, entenderlo y no desperdiciar cada día de nuestra existencia, a ti lector que me permites compartir las páginas de mi vida, solo decirte que: tú eres un ser maravilloso, un regalo de Dios.

¡Bendiciones  y Dios por delante!

Rocío Martínez Preciado

Los Planes de Alonso

Presidenta

Cel.4626058359

Correo: [email protected]com

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