A Mara no le tiembla la mano ante el coronavirus; privilegia la vida de los cancunenses

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Siempre lo decimos; de hecho, resulta ser hasta una fastidiosa obviedad: la vida humana está por encima de cualquier consideración económica. Así nos lo repetimos, y así debiera ser. Sin embargo, al ponerse este principio a la prueba, como en la actual pandemia de coronavirus, hay quienes flaquean y les tiembla la mano al aplicar medidas que afecten los intereses de la poderosa iniciativa privada. No así la presidenta municipal de Benito Juárez, Mara Lezama Espinosa, que mostró su indudable liderazgo al emitir cruciales decretos para reducir el riesgo de contagio.

El liderazgo es justo lo que se requiere ahora, cuando se exigen medidas claras y rápidas, sin titubeos ni débiles compromisos. Existe el tiempo del consenso, del diálogo, y la presidenta ha mostrado como pocos esta apertura, como al sortear el conflicto surgido por el cobro de la basura, pero en contingencias es el tiempo de la acción y del rápido remedio, aunque el paciente remilgue.

Desde hoy, agentes policiacos vigilan que no exista sobrecupo en el transporte público, las áreas del Ayuntamiento han sido desinfectadas con un virilicida especial, trabajadores municipales vulnerables, como adultos mayores, fueron enviados a sus casas con goce de sueldo, cobros municipales serán puestos en pausa, eventos deportivos o culturales fueron cancelados y ya se exhorta suspender los tianguis.

El Cabildo sesionará para redireccionar recursos para la atención de esta contingencia.

Desde luego, surgen las voces ¿y la economía? ¿y mis ingresos?, y es entendible, no es una situación deseable, pero necesaria. Preservar la vida del más de millón de personas que vivimos en Cancún; cortar de raiz el fenómeno del coronavirus, antes de que se esparza, es la primera prioridad. Pero no solo eso, sino que no actuar a tiempo también traerá una peor afectación económica.

Hay de dos: actuar ahora y apretarnos el cinturón, o actuar después y lamentar más pérdidas humanas, y encima sufrir una peor debacle económica. No es retórica, no son supuestos. Existe ya un ejemplo claro, en dos ciudades lombardas: Lodi y Bérgamo.

Lodi fue famosa por ser una de las primeras golpeadas por el COVID-19. De inmediato, el 23 de febrero, se decretó una cuarentena, con cierres de comercios y distanciamiento social. Bérgamo, en tanto, se confió y no tomó medidas tan extremas sino hasta el 6 de marzo. Fueron dos semananas, pero los resultados fueron enormemente divergentes: para el 15 de marzo, Lodi tenía menos de mil 500 casos positivos, en tanto que en Bérgamo se superaban los 3 mil 500.

Una ciudad no solo protegió mejor a sus ciudadanos, sino que además podrá recuperarse más deprisa, al estar ya decayendo el número de infectados por coronavirus. ¿Qué modelo queremos para Cancún?, ¿el de Lodi o Bérgamo, Italia?La rápida propagación de esta pandemia exige la toma de decisiones responsables y objetivas, la toma de esas decisiones pudieran generar ciertas animadversiones, pero ese es un riesgo que bien vale la pena tomar, pues al final de los hechos, los resultados no sólo permitirán recuperar las filias perdidas, representarán además la preservación de la vida humana que es el fin primordial de toda administración pública.

 

 

 

Con la toma de estas medidas, Mara Lezama ha mostrado un fuerte liderazgo y absoluta responsabilidad. Los resultados serán palpables en el corto y mediano plazo y a la larga, quién sabe, pudiera representar un giro inesperado en la carrera por la gubernatura de Quintana Roo. Al tiempo…

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