Carlos Mimenza no es una víctima

Carlos Mimenza fue detenido en días recientes y se dice víctima y perseguido, pero no es así
Carlos Mimenza fue detenido en días recientes y se dice víctima y perseguido, pero no es así

Carlos Mimenza Novelo no es una víctima, sino un victimario.
Este aprendiz de político delinquió; esto es un hecho, y no es algo abierto a debate o que se deba manejar con presunción de inocencia, pues un juez federal así lo determinó y lo condenó a ocho meses de cárcel. Ante la ley, él amenazó a un periodista y por ello es un delincuente.

Pero no solo eso. El que Carlos Mimenza reincidiera en sus amenazas y además incurriera en extorsión es algo que Quinta Fuerza sabe con certeza, restando únicamente que otra vez un juez constate estas conductas criminales y le imponga una nueva sentencia. Como primer paso, el juez ya determinó que sí hay suficientes elementos para vincularlo al proceso que se sigue en su contra, ordenando su prisión preventiva.

Existen además otros hechos constitutivos de delitos que la autoridad investiga, la destrucción de un vehículo policiaco en Chetumal, más amenazas contra terceros, muchas de ellas lanzadas por el acusado sin tapujos en video por sus redes sociales. El colmo fue una agresión física en contra de un periodista el mismo día de su detención, cuando Mimenza le colocó una sirena de megáfono directo en el oído, con una risa burlona, delito que también quedó grabado en video.

No olvidemos que hablamos de un hombre millonario, impulsivo, amigo personal de ex gobernadores, con amplias conexiones políticas, quien vive en un virtual bunker blindado, que además tiene contratado a un grupo de personas armadas como escoltas y que además financia a grupos de “autodefensas”, igualmente armados. Cuando él lanza amenazas en contra de una persona, de su familia o de su patrimonio, no es un tema menor; el temor y sufrimiento que causa en sus blancos y en sus seres queridos no debiera ser minimizado. Ellos son las víctimas, no Mimenza.

“EL TEATRO” DE CARLOS MIMENZA

De la misma manera que el ser policía no es un cheque en blanco para agredir (aunque a veces tristemente así parece), y el ser periodista no ofrece impunidad para calumniar e hilar mentiras, el proclamarse opositor del gobierno no significa que ya se puede delinquir tranquilamente; aquí no hay persecución política, sino víctimas agraviadas que exigen justicia y un teatro montado por él, en vísperas de su detención anunciada por sus propios abogados.

Carlos Mimenza fue detenido en días recientes y se dice víctima y perseguido, pero no es así
Carlos Mimenza fue detenido en días recientes y se dice víctima y perseguido, pero no es así

El tratar de argumentar ahora que su detención es persecución política es absurdo, porque los reiterados actos de amenazas y extorsión de los que se le acusa, habrían ocurrido ANTES de que él se lanzara en su actual campaña en contra del gobierno estatal. De la misma manera, la sentencia que le fue dictada en contra, por una jueza FEDERAL también es de mucho ANTES de su malograda embestida política.

De hecho, es muchísimo más probable que Carlos Mimenza haya decidido gastar dinero en contratar personal, acarreados, campañas proselitistas, anuncios y toda la demás parafernalia de los últimos meses, cuando ya sabía que su detención era inminente. Nada mejor para su estrategia que presentarse como un opositor al gobierno, para poder victimizarse al momento de ser aprehendido. Lo peor es que parece haberle funcionado parcialmente, ya que hay muchos crédulos que aseguran que es un preso político.

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Un defecto que parecemos tener los quintanarroenses es corta memoria. La entidad sí ha tenido verdaderos perseguidos y presos políticos. El contraste no puede ser mayor. Hablamos de quienes tuvieron que huir de la entidad, pues les incendiaban sus vehículos, les clausuraban sus negocios, los hostigaban en redes sociales, salían acusados de falsedades montadas en periódicos pagados.

En todo este periodo felixista y borgista, Carlos Mimenza nada dijo; no montó ninguna “cruzada” contra la corrupción, ninguna declaración brindó ni ningún ultimátum soltó para que cesaran estos abusos. En ese entonces, él simplemente se enriquecía con la especulación de terrenos.

Ojalá la sociedad en su conjunto tenga más criterio y consideren quiénes verdaderamente son las víctimas y quién su victimario.