Sargazo e inseguridad se cubren con “cortina de agua”

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La Pluma del Pueblo

Una destacada carrera política que se ha fundamentado en la confianza de la ciudadanía hacia un político que decide atender a la verdad y al empoderamiento del ciudadano está en riesgo grave, derivado de la confianza ciega que el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador ha depositado en políticos y allegados que no se caracterizan precisamente por honrar la verdad.

Muchos puntos ha bajado la confianza ciudadana en la figura del presidente de México derivado de su última visita a Quintana Roo en donde, desde mi muy personal percepción, actuó con ligereza y una visión que no corresponde a la realidad al tratar dos temas que, para los quintanarroenses son fundamentales: el sargazo y el agua potable.

El pasado lunes, al inicio de la tradicional conferencia de prensa matutina, todo transcurría con normalidad, hasta que Andrés Manuel consideró que debía vilipendiar el tema del sargazo.

Para quienes vivimos en Quintana Roo, sabemos que no hay punto de comparación entre la recolección de basura en cualquier parte y la crisis que nos ha generado el arribo atípico y exponencial del sargazo; que el segundo es un tema tan complejo que lo que está en riesgo es la cualidad y calidad del destino turístico y recientemente nos hemos enterado que incluso, la presencia del alga implica una presencia perniciosa de metales pesados y arsénico que también es un metal, pero con características distintas, es un elemento venenoso.

Las últimas imágenes de satélite nos advierten de la movilización de una masa enorme del vegetal que viaja hacia nuestras costas y, sabedores de ello, al escuchar al presidente de la República decir que “se exagera”, que “no es tan grave”, pues desde luego que nos comienza a generar mucha desconfianza porque lo que está en juego es mucho más que la enorme nata color fecal.

Fue tan craso el error sobre el manejo del tema, que incluso se diluyó el tema de fondo que era desenmascarar a quienes pretenden que se asignen partidas presupuestales como se hacía antaño y que aún con miles de millones, a la fecha no se ha resuelto.

Y PARA DISTRAER… EL TEMA DEL AGUA

Por otro lado, todo parece indicar que para el interés económico de los poderes estatal y municipales de Quintana Roo, lo más simple es condenar a un ‘chivo expiatorio’ que en este caso resulta ser Aguakan, antes que asumir que el estado en su conjunto no cuenta con la infraestructura adecuada, no sólo para la distribución de agua potable sino para su ulterior canalización y tratamiento hasta el tercer nivel antes que reintegrarla al medio ambiente.

Siempre será más fácil condenar a la empresa, antes que admitir que no hay infraestructura necesaria, es más, aún la concesionaria depende de la infraestructura básica de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado de Quintana Roo (CAPA), dependencia que sirvió de “caja chica” a varias administraciones públicas estatales y municipales.

Es lamentable que en medio de la crisis del sargazo, AMLO opte por una distractor, como ya antes lo han hecho otros políticos a nivel local, en este caso… No es cortina de humo, es cortina de agua. Ojalá que alguien le actualizara sobre la triste realidad de Quintana Roo en relación a lo que realmente representa CAPA.

Es muy importante que Andrés Manuel recupere la confianza de los quintanarroenses, pero para conocer a ciencia cierta y con datos confiables la realidad del estado, será fundamental que deje de confiar en tanto oportunista que él mismo y la dirigencia de su propio partido negociaron con tanto oportunista. Quintana Roo ya mandó un S.O.S, pero al sargazo.

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