Cuando trascienden cambios radicales, más tarda en pasar el hecho objetivo; siempre se adelantan los juicios, las especulaciones, los protagonismos políticos que todo quieren capitalizar… en fin, toda la especulación, antes que el análisis objetivo de las decisiones asumidas. Pero algo distinto ocurrió en Tulum.

Resulta que hace un par de días, durante el desarrollo de la última sesión extraordinaria del Ayuntamiento de Tulum, el Cabildo decidió revocar las actas publicadas en el órgano oficial del estado en el mes de diciembre, las cuales determinaban la autorización para el incremento de la densidad en más de 900 predios, con una superficie de 1 mil 800 hectáreas.

Durante el desarrollo de la décimo sexta sesión extraordinaria del municipio, se analizaron las probables consecuencias en todos los renglones, relativas a los cambios de densidad autorizados en el mes de diciembre de 2019, y se resolvió revocar las acatas de la sesión correspondiente.

De inmediato comenzaron a trascender todo tipo de especulaciones y falsos triunfos de batallas no peleadas, simple y sencillamente porque las resoluciones, ambas, fueron adoptadas por el máximo órgano colegiado del municipio, el Cabildo.

La resolución tiene que ver con cosas realmente trascendentes como el cuidado al Acuífero Maya y desde luego al impacto que pudiera generar la construcción de más viviendas, o la sobredensificación de cuartos de hotel.

Resulta ocioso y mezquino pretender acrecentar la imagen de un “mesías” ambiental o político, desvirtuando acciones y decisiones como la asumida por el presidente municipal, Víctor Mas Tah y los integrantes del Cabildo.

Es muy importante subrayar que la consciencia ambiental no es una propiedad intelectual y exclusiva de las organizaciones que se hacen llamar “ambientales”; la consciencia por sí misma, es inherente al ser humano y lo más importante: se debe recordar que siempre existen excepciones en sistemas plagados de corrupción.

De allí y de escuchar a todas las voces es que se logró cambiar el sentido del criterio sobre densidad, echar atrás una decisión que en su momento se consideró justa, útil, pero que a la luz del análisis más a fondo, resultado de escuchar a todos, es que se logran decisiones favorables para todos.

No podemos pretender que cuando se toman decisiones que a la postre nos resultan no tan adecuadas, la autoridad prefiere dejar las cosas como están, como medida para evitar la crítica.

Justo en ese punto, fue muy claro que al presidente Víctor Mas y al Cabildo les interesó mucho menos el tema de las críticas y más la trascendencia de la decisión asumida.

Por último, es importante que comencemos un análisis y pongamos las alertas en organizaciones de membrete y en la forma en la que se granjean sus recursos; seguro estoy que nos llevaríamos fuertes sorpresas y decepciones.

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