Un abrazo de luz

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Rocío Martínez Preciado
Rocío Martínez Preciado

Rocío Martínez Preciado

María ella era una mujer de 45 años de edad. Se encontraba ya varios días internada en el hospital esperando entrar a su operación de columna. Era 9 pm cuando entró una enfermera y acercándose a su cama la inyectó y salió. María le dijo a su hija que la cuidaba; “me estoy sintiendo mal” fue lo único que logró hablar, después solo recuerda que escuchaba a lo lejos voces de doctores: “María respira María respira”. No cesaban de hablarle y escuchaba voces de doctores muy preocupados y alterados hablándose unos a los otros. De repente después de escucharlos, vio tres imágenes: la primera, su madre, que murió cuando María era una niña; su mirada desde lo alto hacia abajo donde María se encontraba en urgencias rodeada de doctores. La mirada de su madre reflejaba profunda tristeza.

La segunda imagen era de una sala llena de personas sentadas en silencio y su niño, hijo de María, quien había muerto hace dos años atrás lo encontró jugando en el suelo feliz y su carita reflejaba mucha paz. La tercera imagen que María vio fue una fila de personas paradas una tras otra, se leS ocultaba su rostro, todas estaban rodeadas de mucha luz blanca y delante de ella, Rebeca la esposa de su hermano Raúl ,que vive y le decía con señas “¡Ven! ¡Ven!”.

María dejó de escuchar voces e imágenes y pasadas la horas hasta que despertó al día siguiente encontrándose conectada con oxigeno y traía pañal, preguntándose ¿qué fue lo que le sucedió? Y al enterarse que le había inyectado la enfermera un medicamento llamado dipirona para el dolor y que resulto alérgica a ese medicamento. Esto le causó un shock anafiláctico y a consecuencia le provocó una trombolia pulmonar, coágulos en sus pulmones y eso ocasionó que su corazón se detuviera. Ella murió ¡a María se le había parado su corazón! ¡Tuvo un abrazo de luz! ¡Y volvió a la vida!

En mi búsqueda de la verdadera naturaleza de Dios continué durante muchos años, llegando a creer que cuando una persona muere, hasta el día de la resurrección, cuando Cristo vendrá y los justos resucitarían con él. Lo pensaba a menudo siempre temerosa de mi propia muerte y de la oscuridad que la seguiría.

Ahora en la Asociación que yo presido con niños enfermos de cáncer he llegado a conocer la presencia de dos grandes fuerzas en el universo y el sometimiento de ambas a la autoridad de Dios que son la mente y el espíritu que ejercen una gran influencia sobre la carne. Comprendí que la mente tiene el poder de influir en nuestro estado de salud y abrazada con el espíritu es absolutamente increíble.

Hay historia que he escuchado de vivencias como la de María, entre ellas una mujer que su fe en Dios y en su hijo que sabía se encontraba con él. Ella luchó y volvió a la vida porque encontró en ese abrazo de luz que tenía una misión por lograr a nombre de su hijo. Ahora María convive y lucha con niños enfermos de cáncer como su hijo ya muerto.

¡Abrazo de luz! Comienza desde los rayos del sol al amanecer y termina a la luz de la luna y las estrellas y si las embebemos en nuestra fe y amor y comprendemos qué es lo que Dios desea darnos a comprender y cual hoguera, deseamos con nuestra vida.

Ser esa lámpara de aceite que cuando vayamos agregándole risa, cariño, ilusión, compañía, compresión. Esa lámpara que es nuestra vida irá iluminado el sendero de nuestro camino y que vello y gratificante será cuando seamos también ¡un abrazo un abrazo de luz hacia los demás!

Dios por delante.

Roció Martínez Preciado.

Presidenta

Los Planes de Alonso.

Cel. 4626058359

Correo: rociomartinezpreciado@hotmail.com

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