Mantiene INAH en abandono vestigios arqueológicos de Lázaro Cárdenas

Kantunilkín.- Los vestigios arqueológicos diseminados en Lázaro Cárdenas, a la fecha presentan evidente deterioro y abandono por parte de las autoridades del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), que en Quintana Roo está a cargo de Adriana Velázquez Morlet, delegada desde hace 24 años.

Los casos más visibles son los vestigios mayas localizados en la cabecera municipal Kantunilkín, los de El Naranjal, San Ángel y El Cedral; además, en Chiquilá existe una iglesia de la época colonial, que también sufre el desprecio de esta instancia federal.

En Ka’antunich (piedra amarilla), en pleno centro de Kantunilkín, se encuentra una pirámide maya, delimitada por la calle Reforma entre Emiliano Zapata y Rafael E. Melgar, donde se constató el abandono del lugar. Vecinos comentaron que los días 21 de cada mes, los mayas originales realizan una ceremonia a la Madre Tierra, pero por iniciativa propia.

Las piedras están expuestas y el lugar se convierte en un santuario para malvivientes. Es más, se observan cómo las piedras de la pirámide van desapareciendo poco a poco; además que las raíces de los árboles destruyen la geometría de la construcción.

“Los del INAH dejaron en abandono este lugar; nosotros cuidamos que los visitantes que se lleven las piedras. Hay otros ‘cerros’, que la gente ha ido bajando para hacer sus albarradas”, comentó un habitante de esta ciudad.

EL CEDRAL, A PUNTO DE DETONAR

Eleuterio Dzib Bacab, ejidatario del El Cedral y tesorero de la cooperativa “Beelaakalche” (sendero rodeado de árboles), comenta que en esta comunidad, la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) les otorgó 800 mil pesos para el desarrollo de un proyecto ecoturístico, con un restaurante y un sendero de sascab de 2 mil 500 metros, para detonar el lugar que cuenta con naturaleza, tres lagunas y una zona arqueológica.

Sin embargo, enfrentan de forma constante la poca colaboración, incluso la obstrucción por parte del INAH, que no les permite limpiar la zona arqueológica, pero a la que tampoco quieren acudir a inventariar o asear.

“Las ruinas están en abandono, nosotros no tenemos autorización para explorarlas, solo nos dieron permiso para limpiarlas de la base, por donde hicimos el camino. Están todas enmontadas y el INAH no ha venido a hacer un inventario”, comentó.

El lugar está a 10 minutos de Kantunilkín (8 kilómetros), a 50 minutos de Playa del Carmen y a 40 minutos de Cancún.

En recorrido se observó que el lugar cuenta con cenotes y tres lagunas. Las pirámides están “vírgenes”, aunque se nota el saqueo y el deterioro del que son objeto. Los lugareños son los fieles guardianes del lugar, pero no pueden evitar el robo de piezas.

ADRIANA VELÁZQUEZ VIOLA LA LEY

Jurídicamente, existen elementos legales que salvaguardan y protegen el patrimonio cultural. A nivel internacional, los países miembros de la UNESCO cuentan con el Tratado Internacional denominado la “Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural”.

La misión del Patrimonio Mundial de la UNESCO consiste en promover la firma de la convención por parte de los países y alentarlos a que aseguren la protección de su patrimonio natural y cultural, así como fomentar la cooperación mundial respecto a la conservación de su patrimonio.

La Convención contiene 38 artículos, divididos en 8 cláusulas, y son determinantes para salvaguardar el patrimonio mundial.

México firmó la convención en 1984 y en 1994 obtuvo un lugar como miembro del Comité del Patrimonio Mundial (Artículo 8 de la Convención). Existen otras convenciones que resguardan el patrimonio inmaterial y el subacuático. Ley Federal Sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, en su capítulo I, artículo 2do, párrafo segundo reza que “La Secretaría de Educación Pública, el Instituto Nacional de Antropología e Historia, el Instituto Nacional de Bellas Artes y los demás institutos culturales del país, en coordinación con las autoridades estatales, municipales y los particulares, realizarán campañas permanentes para fomentar el conocimiento y respeto a los monumentos arqueológicos, históricos y artísticos”, acto que Velázquez Morlet no ha cumplido en estos 24 años al frente del INAH en Quintana Roo.

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