Reportan que el barril de petróleo superó los 100 dólares (unos mil 800 pesos mexicanos) este domingo 8 de marzo impulsado por la guerra en Irán.
El crudo de Estados Unidos subió un 14.7%, mientras que el Brent, referencia global, alcanzó los 104 dólares (casi mil 900 pesos) por barril. Es el primer cruce de esa marca desde la invasión de Ucrania por Rusia en 2022.
Los ataques en Irán y la tensión en el Golfo han generado preocupación sobre la continuidad del suministro. Países como Emiratos Árabes Unidos, Kuwait e Irak ya redujeron su producción.
Aunque el Estrecho de Ormuz sigue oficialmente abierto, su paso seguro para el petróleo está limitado. Arabia Saudita interceptó drones que buscaban atacar yacimientos estratégicos.
El conflicto en Irán también afecta los precios del combustible. La gasolina en Estados Unidos llegó a 3.45 dólares (61 pesos) por galón, un aumento del 16% en una semana.
De hecho, el petróleo caro presiona a los minoristas y podría influir en la economía global. China suspendió exportaciones de diésel y gasolina, y Corea del Sur estudia poner un tope al precio del combustible.
Los analistas advierten que la guerra en Irán mantiene la volatilidad en el mercado. Los inversionistas buscan protegerse ante posibles interrupciones prolongadas del petróleo.
En el plano secundario, los mercados también reaccionaron a la situación. Las bolsas registraron bajas, y los inversores muestran preocupación. Temen que la guerra en Irán y el aumento del precio del petróleo terminen impulsando la inflación en Estados Unidos.
Conflicto en Irán sigue presionando los mercados y la gasolina
Pese a esto, el gobierno de Estados Unidos busca tranquilizar a la población. El presidente Donald Trump calificó el aumento de precios como un “pequeño fallo técnico”.
El secretario de Energía, Chris Wright, aseguró que no se planean ataques a la industria petrolera de Irán. Desde dicho país, un alto funcionario advirtió que la guerra ha entrado en una “nueva fase” y no descarta represalias contra infraestructuras energéticas.
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Mientras el barril de petróleo se mantiene alto, la guerra en Irán marca la agenda energética global.
Los precios podrían seguir subiendo si persisten los ataques y las tensiones en la región. El impacto llega tanto a los mercados internacionales como a los consumidores, especialmente en gasolina y gas natural.
Con información de CNN

