Turismo y no petróleo, la tabla de salvación para México

El futuro de la economía, el más cercano, ágil y constructivo, el turismo.

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La palabra clave en toda esta disertación es ESPECULACIÓN. En definitiva, no podemos seguirle apostando todo el porvenir económico nacional a una sola actividad, -al petróleo-, menos aún cuando ésta se rige no sólo por las leyes científicas de la economía en términos de oferta y demanda, sino que atiende en mayor proporción a la especulación.

En días pasados, la especulación en el mercado del “oro negro”, llevó a los países productores a acordar medidas que permitieran, de forma por demás artificial, recuperar un desplome que entonces fue y sigue siendo, inminente, toda vez que el precio de referencia del barril de crudo que es el “West Texas Intermedite” (WTI), este lunes es de 20.82 dólares por barril, el más bajo en la historia y que representa una caída superior al 92%.

¿POR QUÉ HABLAMOS DEL PRECIO DEL WTI?

Es el que sirve de referencia para preciar al barril de mezcla mexicana que generalmente está por debajo del primero en 4 o 5 dólares norteamericanos.

¿SERVIRÁ DE ALGO LA DISMINUCIÓN EN LA PRODUCCIÓN?

La resolución que adoptaron los países productores de reducir su producción en 450 mil barriles diarios a partir de mayo y que México sólo lo haga en 100 mil, no es otra cosa que lo que representa en números reales esa disminución, es decir, para México, reducir 450 mil barriles diarios, le representaría una disminución de casi el 50% de total, mientras que para países como Estados Unidos o los Emiratos Árabes, esa suma de barriles representa apenas el 10.

La petrolización de la economía mexicana es una apuesta especulativa, pues como ya lo vimos, depende de muchos más factores que la construcción de refinerías para no depender del extranjero para adquirir gasolina, o de acelerar la extracción de crudo; tiene que ver con el concierto internacional, el cual, es evidentemente, especulativo.

EL TURISMO COMO RESPUESTA ALTERNATIVA

A diferencia del petróleo o las remesas de dinero que generan los envíos desde el extranjero, en especial de Estados Unidos, el turismo es una actividad que sólo una cuasi hecatombe como esta pandemia puede desacelerar, pero no aniquilar.

Resulta lógico y razonable considerar que después de la emergencia sanitaria, la gente se obsequie el tiempo de viajar, a manera de disminuir el estrés post-traumático que nos está generando el autoconfinamiento y las trágicas noticias del Covid-19.

Y los destinos tendrán que estar listos, pero resulta que aún antes de que la pandemia nos cayera como un golpe de espada del cielo, el Gobierno federal estaba afectando a la industria turística local, al disminuir el presupuesto para la infraestructura y aumentarlo al clientelismo político “por amor a los pobres”.

Por ello, resulta fundamental que se haga un enérgico llamado al Poder Ejecutivo federal, a fin de hacerle entender que la única inversión que pudiera incidir en la recuperación económica de México en un plazo menor será el turismo.

Pero subrayar que esta actividad depende del crecimiento de su infraestructura y que para ello se requiere presupuesto, urge, la inversión; porque la aplicación de presupuestos al crecimiento de la infraestructura, no es un gasto superfluo –como lo han querido hacer ver los “Amlovers”-, sino una inversión que pudiera rescatar a la economía nacional… al tiempo.

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