46º aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre México y China

Por Jorge Nuño Jiménez Director General del Centro de Estudios Económicos y Sociales del Tercer Mundo A.C., miembro de la Academia Nacional de Historia y Geografía A.C.

China

México.- Nuestro país formalizó sus lazos de amistad y cooperación con la República Popular China el 14 de febrero de 1972; por lo que ayer se celebró el 46º aniversario.

Inicio de las relaciones diplomáticas con China

Durante el mandato del presidente Luis Echeverría, México estableció una vigorosa política exterior, estableciendo relaciones diplomáticas con 49 Estados.

Pero ninguna de la transcendencia histórica, política y económica como la que se estableció con la República Popular China a partir del 14 de febrero de 1972, conmemorando 46 años.

El 25 de septiembre de 1971 fue presentado a la Asamblea General de la ONU un proyecto de resolución patrocinado por 23 Estados.

De acuerdo con el proyecto, la Asamblea General decidiría restituir a la República Popular China todos sus derechos y reconocer a los representantes de ese gobierno como únicos representantes legítimos y legales de China en las Naciones Unidas.

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El 5 de octubre de 1971, México afirmó ante la 26 Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas lo siguiente: “La soberanía y la integridad territorial de China son indivisibles en lo jurídico”, patente en el máximo foro internacional uno de los principios fundamentales de la política exterior de México: la relación respetuosa y fructífera que debe existir entre las naciones, abstracción hecha de sus diferencias ideológicas o políticas y de sus formas de gobierno surgidas de su libre determinación”.

Lazos formales con China

Se formalizan lazos durante ese periodo de sesiones, a los representantes de la nación que albergaba en su territorio la cuarta parte de la población del mundo, (China contaba en aquel entonces con más de 750 millones de habitantes y hoy cuenta con mil 350 millones (último censo), México afirmó que la República Popular China ingresó al sitio que le corresponde en el Consejo de Seguridad.

Al mismo tiempo, era necesario reconocer que la soberanía y la integridad territorial de la nación asiático eran jurídicamente indivisibles: China y México formalizaron sus lazos de amistad y cooperación el 14 de febrero de 1972, Estados Unidos los formalizó a partir de enero de 1979.

El comunicado conjunto firmado expresaba lo siguiente: Los representantes permanentes de los Estados Unidos Mexicanos y de la República Popular de China ante las Naciones Unidas, como resultado de negociaciones llevadas a cabo con la debida autorización de sus respectivos gobiernos, han convenido en lo siguiente:
1. De acuerdo con los principios de igualdad jurídica de los Estados, el respeto mutuo de su soberanía, independencia e integridad territorial, la no agresión y la no intervención en sus asuntos internos o externos, los gobiernos de los Estados Unidos Mexicanos y de la República Popular China han decidido establecer relaciones diplomáticas, con efecto a partir de esta fecha, e intercambiar embajadores tan pronto como sea posible.
Sellaba históricamente la voluntad férrea e indeclinable de México para establecer relaciones diplomáticas con la República Popular China y nos obliga, a reflexionar, con sensatez y altura de miras, sobre las relaciones amistosas y diplomáticas entre estas dos naciones amigas. Resulta indispensable hacer un balance de los saldos de esta relación. Como resultado del debate en el seno de la Organización de las Naciones, ahí representadas, aprobaron la reanudación del asiento legal de China en la ONU. México, cuyo voto afirmativo a la resolución era esperado, emitió de inmediato un comunicado a través de la Secretaria de Relaciones Exteriores, en el que expresa lo determinante de la posición mexicana. “El gobierno de la República Popular de China es el único representante legal y legítimo ante la ONU”.

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Presiones

Al término de la sesión celebrada en la ciudad de Nueva York, el gobierno mexicano instruyó a su representante ante la Organización de las Naciones Unidas, el embajador Alfonso García Robles, para entablar negociaciones con su homólogo de la República Popular China, tendientes al establecimiento de relaciones diplomáticas entre las dos naciones.

El 16 de noviembre de ese mismo año, el gobierno de México anunciaba la ruptura de relaciones con el de Taiwán. La determinación de México no estuvo exenta de presiones por parte de los grandes centros de poder para convencer a su gobierno de votar en contra del ingreso de China a la ONU.

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Se aducían para ello, argumentos que iban desde la conveniencia de mantener el equilibrio en la Guerra Fría, hasta razones de estrategia militar para salvaguardar la seguridad y la precaria paz en el mundo.

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La historia ha mostrado la certera visión cargada de futuro de las posturas de quienes, aun en la situación política mundial de aquellos años, sostuvieron el principio de reconocimiento a una nación que hoy ocupa un lugar preponderante como segunda potencia económica mundial.