Los hechos registrados en la ciudad de Durango se viralizaron rápidamente en redes sociales, luego de que una mujer de 102 años fuera trasladada en camilla hasta una sucursal bancaria ubicada en el Corredor Constitución, en pleno Centro Histórico de la capital, una escena que generó polémica e indignación entre quienes presenciaron el momento.
Banco Santander obliga a mujer de 102 años a acudir en camilla y luego se disculpa.#TiempoyEspacio #NoticiasAquíyAhora #Canal10 #Durango pic.twitter.com/2Yq4gKDBal
— Tiempo y Espacio (@tiempoyespac10) January 27, 2026
La llegada de la mujer ocurrió por la calle 5 de Febrero, desde donde avanzó lentamente hasta la entrada de la sucursal, custodiada por dos camilleros que la asistían para poder subir el primer escalón del banco, localizado a media cuadra de la Plaza de Armas de la capital Durango.
La imagen llamó de inmediato la atención de peatones, turistas y comerciantes que se encontraban en la zona.
De acuerdo con versiones de testigos, la mujer tiene 102 años y tuvo que ser trasladada en una ambulancia particular luego de que, durante varios meses, no pudiera completar el trámite para la reposición de una tarjeta bancaria, misma en la que recibe su pensión.
Según se explicó, en repetidas ocasiones se le solicitó acudir personalmente a la institución financiera para resolver el proceso, pese a sus evidentes condiciones físicas.
El recorrido desde la camilla hasta el interior de la sucursal en Durango fue observado con asombro y molestia por quienes se encontraban en el Corredor Constitución.
Algunos testigos relataron que los familiares de la mujer, visiblemente incómodos, en ciertos momentos cubrieron sus rostros ante lo llamativo de la escena, mientras decenas de personas seguían con la mirada el traslado hasta que la mujer desapareció al interior del banco.
La situación generó un debate inmediato entre los presentes, quienes cuestionaron la falta de empatía y flexibilidad en los trámites dirigidos a adultos mayores, especialmente cuando existen limitaciones médicas o de movilidad que les impiden desplazarse por cuenta propia.
La escena, considerada por muchos como innecesaria y humillante, fue grabada y difundida ampliamente, provocando reacciones de crítica y solidaridad.
Este caso no es un hecho aislado. Durante los últimos años, en diversos estados de la República Mexicana se han documentado situaciones similares, en las que personas de la tercera edad se ven obligadas a cumplir trámites presenciales a pesar de sus condiciones de salud.
Ejemplos de ello se han registrado en sucursales bancarias de Oaxaca y San Luis Potosí, donde casos semejantes también conmocionaron a la ciudadanía.
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Estos episodios han reavivado la discusión pública sobre la necesidad de revisar los protocolos de atención para sectores vulnerables y adaptar los procesos a realidades que exigen sensibilidad y soluciones más humanas.
La imagen de la mujer en camilla, avanzando lentamente hacia el banco en el corazón de Durango, se convirtió en un símbolo de una problemática que sigue presente y que, para muchos, evidencia una deuda pendiente con los adultos mayores del país.
Fuente: Milenio

