La canícula, fenómeno climatológico y astronómico que los mayas registraron

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Foto: Estrella Sirio A junto a la Sirio B/Elzo Meridianos

Playa del Carmen, Quintana Roo.-Muchos saben que dura cerca de 40 días, que en este periodo aumentan las temperaturas y se ausentan las lluvias, pero la canícula además de ser un fenómeno climatológico, es uno astronómico que así como estudian los investigadores de hoy, los mayas registraron y culturas prehispánicas tenían presente en su ciencia ancestral e incluso aunque se atribuye ese conocimiento a los griegos trasladado por los españoles hacia América, es un fenómeno que está descrito en el Popol Vuh, cuyos registros datan del 200 a.C.

Esto dice la ciencia moderna

Cerca del 18 de julio dio comienzo la canícula, un fenómeno climatológico que según la Comisión Nacional del Agua (Conagua), a través del el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), se caracteriza por la disminución de las lluvias y el incremento en las temperaturas.

Según el organismo, la canícula, también conocido como sequía intraestival, sequía de medio verano o veranillo, se registra anualmente en algunas regiones de México, como la Península de Yucatán, el sur, el sureste y algunas zonas del centro del país.

La canícula tiene lugar entre julio y agosto, con una duración aproximada de 40 días, en los cuales disminuye la probabilidad de lluvias y aumenta la temperatura. Sus efectos son más evidentes en los estados de Nuevo León, Tamaulipas, Veracruz, Hidalgo, Tlaxcala, Puebla, Estado de México, Morelos, Colima, Michoacán, Guerrero, Oaxaca, Tabasco, Chiapas, Campeche, Yucatán, Quintana Roo y una porción de San Luis Potosí”, apuntó el organismo.

Aunque se piensa que la canícula se efectúa en un día exacto, en SMN, destaca que “pronosticar el inicio, la duración y la intensidad de este fenómeno, resulta difícil ya que depende de las condiciones atmosféricas. Incluso, en circunstancias excepcionales, puede comenzar desde junio o extenderse hasta septiembre“.

En la ciencia milenaria

Aunque retoma su nombre del griego, este fenómeno se estudiaba por su propia cuenta por civilizaciones prehispánicas, según explicó el Maestro Carlos Carrillo, investigador de las ciencias prehispánicas y experto en nepohualtzintzin, un instrumento de cálculo matemático avanzado, de origen precolombino.

El maestro indica que el nombre de este periodo corresponde a la visión occidental pero “los mayas y muy probablemente los olmecas, ya tenían ese conocimiento y habían documentado el paso de Venus, tenían un dominio importante de la Jícara Celeste. Sabían de esas conjunciones que se dan con el Sol, la Luna y los astros que de algún modo producían un efecto en la Tierra“.

La canícula, éste es un fenómeno astronómico con una duración de 40 días documentado por las civilizaciones de Anáhuac, y que corresponde a los cambios de posición de la Vía Láctea en relación con la de Sol, la Luna y de otros cuerpos siderales a partir de mediados de julio”, explicó.

El Maestro Carlos Carrillo citó al investigador Rafael Terán, autor de “Origen y Desarrollo de las Civilizaciones Antiguas de América” quien escribe que “hay  ‘astrónomos sacerdotes’ en la actualidad siguen observando ese fenómenos de la canícula, pero ahora lo hacen evocando a Santiago, ajustado por los días del santoral”.

Señaló que el autor refiere que “tales movimientos procesionales que reproducen fenómenos astronómicos que ocurren en la Jícara Celeste están registrados en un pasaje del Popol Vuh: en el de la retransmisión del mensaje de Camé por Ixmucané a los gemelos Ixbalanqué y Hunahpú a través de un grupo de animales englobados en el cuerpo de la gran Serpiente Blanca (Vía Láctea).

Los actores más relevantes de esta escena mítica representan los cuerpos celestes que participan en los fenómenos astronómicos relacionados con la Canícula: movimiento de la Vía Láctea, paso del Sol por el cenit y la consiguiente caída de las lluvias“, citó.

Los gemelos juegan a la pelota en el cielo señalando un tiempo de suspensión de las aguas, esto es una corta temporada estival, que corresponde a la canícula. Zaquiac, la gran Serpiente Blanca lleva el mensaje de Ixmucané, es decir, que coordina sus movimientos con los de la luna en su fase menguante. Ixmucané, la vieja señora lunar ‘llora’ cuando Hunahpú baja del cielo al inframundo (segundo paso del Sol por el cenit)” explicó el maestro Carrillo.

Dos culturas

En culturas del viejo continente, canícula se deriva de canis, “perro”, referente a la estrella de la constelación de Canis maior, Sirio”, conocida coloquialmente como “la abrasadora” por ser la más brillante en el hemisferio norte durante algunos días de verano. Las personas de ese entonces creían que “Sirio” unía su calor con el del Sol, y por eso se daba un periodo de menos lluvias y calor.

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Por otro lado, los mayas modernos han adaptado el vocablo a, can, que alude a la serpiente y la sabiduría,  Ik’, refiere a los vientos y Cula’, significa presente o sentado en algún lugar. Ellos dicen que los ruidos que hace esta “serpiente” al oriente, se llama  ya’amba’ o cólas’ y las variaciones del clima pueden definirse según su sonido.

En estos días de canícula, las heridas tardan más en sanar, se siembra milpa “de segunda”, las cosechas se echan a perder, entre otras cosas que los pueblos mayas han registrado en este periodo.

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