Miguel Ochoa “El señor de los libros” de Playa del Carmen

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Playa del Carmen, Quintana Roo.-En los rincones de esta ciudad se hallan personajes que no sólo hallaron un hogar “por azares del destino” aquí, sino que se pueden ver en muchos lados luchando por lo que les gusta y en este caso se ve a Miguel Ochoa, “El señor de los libros” de Playa del Carmen, quien además de fundar Grupo Biblionia hace más de 30 años, trajo aquí ese que es su sueño, porque se necesitaba.

Lectura para todos

Quien asiste al Teatro de la Ciudad, puede ver en el lobby una librería atendida por un hombre de unos 59 años, esperando a los ávidos lectores, que no tienen mucha oferta en esta ciudad para hallar libros y que al asomarse a esa versión de Biblionia, hallan un alivio a su búsqueda, porque ahí está él, con “libreros de ocasión”, para recomendar o dejar elegir, según la necesidad del lector, esos tomos desafiantes.

Pero ¿Quién es “el señor de los libros”? Quien parece hacer crecido entre miles de ejemplares: “Nací en la Ciudad de México aunque también tengo corazón guerrerense, en el seno de una familia, donde mi padre Miguel Ochoa, vendía revistas en el Mercado “Abelardo L. Rodríguez” y también los domingos hacíamos tianguis de revistas. Mi padre tenía cuatro empleados, conmigo cinco y esos domingos ocupábamos media cuadra en la calle Venezuela”.

Semana a semana él y su familia vendían libros en La Lagunilla y esas actividades fueron a haciendo mella en él, pues su sustento eran revistas y libros.

Personajes de oro

Creció entre personajes como: El Kalimán, Memín Pinguín, las fotonovelas que se vendían mucho, las historietas: Chanoc, Rolando el Rabioso, Los Agachados, Archie, La pequeña Lulú. “A pesar de que tenía un mundo de letras a mi alrededor empecé a leer gracias a Rius, siempre trato de que a alguien que no se siente atraído por la lectura lo lea porque el texto y la imagen es nuestra idiosincrasia”.

“Me gustaba un título de Los Agachados que se llamó ‘¿Qué leer?‘, que inclusive le pedí años después en vida al maestro Rius que me lo actualizara para reimprimirlo, pero no se cumplió. Todavía tengo ese sueño para hacer homenaje a mi maestro que era politólogo, naturista, un ser multifacético”.

“Otro de mis mentores en los libros fue el Maestro Fernando Rodríguez, que fue el primer cronista de Tlalpan que tenía una librería en la calle de Mesones, que hacia grandes tertulias”.

Además tenía otros favoritos. “En esos años leía a Fantomas, de Editorial Novaro, así empecé a recrearme la cultura, porque mi madre lo leía mucho, además de comprar su bola”.

Miguel, creció en una época en donde los eventos culturales eran clasistas y herméticos en la Ciudad de México.

Sin embargo, no pudo estar alejado dela cultura. “Desde joven lidié con los grandes monstros de las librerías de ocasión, como el jerarca de los Casillas de Donceles, Don Ubaldo López Barrientos, Mario Poletti, el Maestro Bazán, Los Rentería; esa prosapia que le dio vida a las librerías de ocasión. Llegaban personas a la Lagunilla como Monsiváis, Henestrosa, Denegri, actores como José Carlos Ruíz“.

Revolución de libros

Tan cerca estuvo de ese mundo, que a los 20 años fue presidente del Comisión de Ferias en la Cuidad de México, momento en el que abrió el panorama de las ferias de libros y para los libreros de entonces, expandió su presencia más allá de la Delegación Cuauhtémoc (entonces centro económico de la capital) hacia las 16 Delegaciones.

Posteriormente, a los 21 años lo nombraron Presidente de la Unión de Libreros, trabajando en el impuso de  la lectura y convenciendo a personajes como el ex presidente Miguel de la Madrid, cuando pasó a ser Director del Fondo de Cultura Económica, delegados, gobernadores, alcaldes, escritores de renombre, de unirse a la causa del fomento de la lectura. “Yo soy el primero que llega y quita los logotipos de partidos políticos, porque tenías que ser institucional hasta en eso y si no lo tenías estabas fuera; jamás permití que acarrearan a la gente y siempre dije que la cultura no tenía que tener ninguna bandera”.

El “señor de los libros” trabajó posteriormente en su propia independencia y fundó Grupo Bibilonia en 1982, nombre sugerido por su amigo el Maestro Sergio Pitol, para llevar la lectura accesible a las personas y trasladar esas ferias de libros por casi todos los rincones de México, exceptuando Baja California, Sonora y parte de Tamaulipas, con una caravana de 43 libreros.

“Con esa experiencia aprendí cuáles son las ciudades lectoras, aprendí a no pedirle a los gobernantes, sino a darles las herramientas para que se puedan hacer las ferias de libros, con la infraestructura habida, con control y de manera sustentable. Pasa que hay que ir hacia donde está el lector, porque el lector no va a ir a donde está el libro, salvo excepciones donde la lectura es un medio indetenible”.

Jamás pensé estar aquí

Hizo la Feria del Sureste y jamás pensó estar aquí en Playa del Carmen, “porque cuando me decían sobre la discriminación que entonces vivían los trabajadores, pensaba en que las grandes corporaciones se llevaban el dinero a sus países de origen y les daban a ellos a cuentagotas la ganancias”.

Don Miguel se enamoró de una actriz en una feria del libro en el sureste y decidió venir con ella a vivir aquí a su petición. “Vivo en Villas del Sol donde se concentra el 70% de la manos de obra de Playa del Carmen para la industria hotelera y turística de Solidaridad y la verdad estoy como niño con juguete nuevo porque pienso en todas las acciones que se tienen que realizar en favor de la cultura y la lectura, en donde se puede inmiscuir a ese sector”.

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“Para ello, es necesario trabajar en el fomento a la lectura y a la cultura, porque tanto trabajo está separando la familia y llevando a los jóvenes por otros caminos”, por eso “El señor de los libros”, tiene todas las ganas de llevar a los solidarenses la bien merecida cultura y los universos de los libros, siempre accesibles para todos ellos.

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