Esta es la historia de un joven que sufrió mucho desde que era pequeño. Este sufrimiento lo convirtió en una persona que disfrutaba lastimando a otras personas. No solo las asesinaba o violaba, sino que hasta las cocinaba y se las comía. Hablamos de Gumaro de Dios García, a quien se le conocía como “El Caníbal de Playa del Carmen”.

Este caso ocurrió en 2004, y en aquel entonces conmocionó a toda la sociedad playense y quintanarroense, pues era poco común ver un caso como el de Gumaro.

Desde pequeño sufrió abuso. Él tenía apenas siete años y ya había sido violado por uno de sus tíos. Esto generó en él diversos traumas y problemas que se fueron manifestando de diversas formas conforme fue creciendo. Se dice que pasó por el Ejército aunque desertó del mismo. Posteriormente se supo que desde los 15 años ya manifestaba padecer de esquizofrenia y paranoia, lo que se agravó con su consumo de drogas.

UNA VIDA VIOLENTA

Se cuenta que incluso agredió de manera brutal a uno de sus jefes en el Ejército y por eso salió huyendo del mismo.

Más adelante comenzaría a tener relaciones sexuales con hombres y con animales. Se cuenta que decía que estaba enamorado de una yegua y que pensaba tener un hijo con ella.

Ya para el año 200 había ingreado por robo al penal de su natal Cárdenas, Tabasco. Se le acusó de abusar de un sobrino suyo de apenas año y medio de edad.

En el 2004 asesinó a un hombre a machetazos en Mahahual, ya en el estado de Quintana Roo. Posteriormente se refugió en la frontera entre México y Belice, donde conoció a un brujo a quien supuestamente le prometió matar a tres personas.

Después conoció a un hombre, Raúl González, quien también era desertor pero de la Marina. Se convirtieron en amantes y se fueron a vivir juntos a un lote baldió en Playa del Carmen. Ahí vivían de prostituirse y de robar casas habitación.

EL FINAL

Todo parecía ir bien, pero cuando una persona padece de sus facultades mentales cualquier cosas puede causar un problema. El 12 de diciembre de 2004 Gumaro le reclamó a su amante por 550 pesos que le debía. Como este no los tenía eso enfureció al tabasqueño, quien le golpeó con un block en la cabeza hasta dejarlo inconsciente.

Después lo mató, colgó el cadáver de cabeza hasta que se desangró. Fue entonces cuando lo descuartizó y preparó un caldo con las vísceras de su amante. Mientras que en una parrilla asó el corazón y las costillas. Aquí se ve la olla donde hizo el caldo.

Tras dos días que duró su banquete, fue finalmente descubierto junto a los restos de su amante. Dijo que sabía como a “barbacoa de borrego” y que además no tenía ningún remordimiento por lo que había hecho. Fue recluido entonces en la cárcel de Playa del Carmen, donde además confesó otros crímenes, entre ellos el de una monja y la violación a un menor.

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Años después se le trasladó a Morelos, luego volvió a Chetumal. Finalmente, enfermo de Sida, murió el 11 de septiembre de 2012. Fue enviado a su natal Tabasco. Sus restos reposan en la ranchería Azucena. Hoy, cuando alguien llega a Playa del Carmen, es muy común que quienes viven aquí hace años relaten a los nuevos vecinos la historia de Gumaro “El Canibal”.

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