FOTOS: Águila dejó caer un supuesto perrito que resultó ser una especie casi extinta

Miles quedaron atónitos al conocer el caso de un animal que se salvó de una muerte segura y su historia se volvió viral en la red social.

Todo inició en octubre de 2019 cuando una familia halló a un animal en el patio de su hogar y recientemente se ha esparcido la noticia por el mundo, haciéndose viral el increíble hallazgo. Debido al tamaño y a las características que tenía se creyó que se trataba de un can que se había librado de una muerte segura, sin embargo, también hubo personas que pensaron que podría tratarse de un zorro.

A raíz de la controversia, ‘Wandi’, el supuesto perrito, fue llevado a un centro veterinario. Es así como la Fundación Australiana de Dingo confirmó que el animal en verdad era “un dingo 100% puro de las tierras altas de Victoria”.

Por su parte Lyn Watson, directora de la fundación, indicó a la BBC News, indicó que estos animales, de la llamada raza alpina, están muy cerca de la extinción.

Asimismo la organización indicó que ‘Wandi’ será parte de su programa de reproducción, “proporcionando nuevos genes para aumentar la fuerza y la diversidad” de la población de dingos puros que tiene el santuario de la institución.

Miles de internautas en Facebook quedaron sorprendidos por el hecho, ya que no esperaban que un animal así pueda caer del cielo en una casa, librándose de las garras de un águila. La historia de este dingo sigue dando la vuelta al mundo.

¿Los dingos pueden ser mascotas?

El dingo es una subespecie de lobo más fácil de domesticar que los lobos del hemisferio norte. Los cachorros de dingo sólo están disponibles en Australia y es ilegal exportarlos. Los cachorros, aunque pueden costar de 500 a 1000 dólares australianos.

​Se sabe que los dingos son más sanos que la mayoría de perros domésticos y no tienen el característico “olor a perro”,​ se pueden volver muy problemáticos durante su ciclo anual de reproducción o celo.

Particularmente los machos, intentarán escapar para buscar pareja y de hecho algunos aborígenes impiden la huida de un dingo que han adoptado con la agresiva práctica de romperle las patas delanteras.