A los 90 años, el Dalai Lama alcanzó un nuevo hito al recibir su primer premio Grammy en la categoría de mejor audiolibro, narración y storytelling por su obra Meditations: The Reflections of His Holiness, una producción que mezcla sus reflexiones espirituales con música e interpretaciones artísticas.
La grabación reúne mensajes sobre la paz, la compasión y la interconexión humana, acompañado por la música del intérprete indio Amjad Ali Khan y sus hijos, así como aportes de artistas como Maggie Rogers, Andra Day y Rufus Wainwright.
Durante la ceremonia en Los Ángeles, California Rufus Wainwright subió al escenario para aceptar el premio en nombre del líder espiritual.
El mensaje del Dalai Lama se difundió en sus redes oficiales, donde escribió que recibía el galardón “con gratitud y humildad” y enfatizó que no lo consideraba un mérito personal, sino “un reconocimiento a nuestra responsabilidad universal”.
Según él, este reconocimiento ayudará a difundir su mensaje de armonía y bienestar colectivo, pilares de su pensamiento desde hace décadas.
El proyecto compitió con figuras destacadas en otras áreas, como el presentador Trevor Noah, la jueza de la Corte Suprema de Estados Unidos Ketanji Brown Jackson y Fab Morvan, exintegrante de Milli Vanilli. Sin embargo, la academia eligió el trabajo del líder tibetano, quien ya contaba con distinciones como el Nobel de la Paz, la Medalla Presidencial de la Libertad y el Gandhi Peace Prize.
Rufus Wainwright, al aceptar el premio, valoró la participación en el proyecto y agradeció la oportunidad de representar al Dalai Lama, destacando que la sabiduría del líder tibetano constituye el núcleo de la obra.
El audiolibro contiene fragmentos de discursos y textos sobre mindfulness, armonía y el bienestar colectivo, buscando conectar con audiencias más allá de los círculos espirituales tradicionales.
No obstante, no todas las reacciones fueron de celebración. Poco después de la ceremonia, el gobierno de China expresó su rechazo al premio.
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Lin Jian, calificó el reconocimiento como “una herramienta de manipulación política antichina” y sostuvo que el Dalai Lama no es solo una figura religiosa sino “un exiliado político dedicado a actividades separatistas bajo el disfraz de la religión”.
Las autoridades de China reiteraron en medios estatales su postura de que premiar al Dalai Lama otorga legitimidad al movimiento por la autonomía del Tíbet y cuestionaron la decisión de la Academia Nacional de Grabación.
Esta postura se inscribe en una relación conflictiva entre el Dalai Lama y el Gobierno de China que se remonta a 1959, cuando el líder espiritual abandonó el Tíbet tras un levantamiento reprimido por fuerzas chinas y se estableció en el exilio en Dharamsala, India.
Desde entonces, ha centrado sus esfuerzos en la defensa de la identidad del Tíbet, la promoción de los derechos humanos y la difusión de un mensaje de no violencia y compasión.
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A sus 90 años, el Dalai Lama expresó su confianza en que aún le quedan muchos años de vida y que su legado seguirá presente, aunque en la comunidad del Tíbet existe preocupación sobre el futuro tras su muerte.
Así, mientras su triunfo en los Grammys marca un reconocimiento global de sus enseñanzas y un puente cultural inusual entre la espiritualidad y la industria musical, también reaviva debates geopolíticos y críticas que reflejan tensiones más profundas en la escena internacional.
Fuente: Infobae

