Dron DJI Mini 4 Pro blanco visto desde arriba con sus brazos extendidos, cámara central y luces indicadoras verdes encendidas.
Imagen ilustrativa · Foto: Ryan Beirne / Pexels

NASA prueba aeronaves en miniatura para innovar

El laboratorio Dale Reed usa drones y aeronaves a escala reducida para madurar conceptos aeroespaciales de forma más rápida y económica.

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Lumenia Díaz·
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La NASA utiliza aeronaves de pequeña escala y pilotadas de forma remota como plataformas de bajo costo para probar conceptos aeroespaciales antes de llevarlos a vuelos a tamaño completo. El laboratorio Dale Reed Subscale Flight Research, ubicado en el Centro de Investigación de Vuelo Armstrong en Edwards, California, es el espacio donde esta metodología cobra vida.

Drones y aeronaves que vuelan grandes ideas

El laboratorio cuenta con varias aeronaves disponibles para experimentos: el cuadrotor Alta‑X, el dron DROID con una envergadura de aproximadamente tres metros, y el Multi‑Use Cub, una aeronave de alas fijas con casi cuatro metros y medio de envergadura que puede adaptarse para distintas cargas de investigación. Para pruebas de despegue y aterrizaje eléctrico vertical, el cuadrotor HQ‑90 ofrece una opción adicional.

El personal del laboratorio está certificado como piloto de aeronaves en miniatura y puede operar equipos únicos o modificados donde la misión lo requiera. Esto incluye tanto operaciones en tierra como actividades de vuelo activo.

Aplicaciones que van del combate a incendios hasta Marte

Uno de los proyectos recientes es FireSense, iniciativa con la que un equipo de NASA voló un dron Alta‑X en un bosque del estado de Alabama para recolectar datos meteorológicos locales. La información obtenida puede contribuir a mejorar la toma de decisiones en el combate de incendios forestales y optimizar la distribución de recursos y personal.

Otro proyecto, conocido como EPIC, consistió en lanzar desde el aire una cápsula con un paracaídas y sensores flexibles. Las pruebas mostraron que dichos sensores pueden apoyar el estudio de paracaídas supersónicos, tecnología fundamental para depositar instrumentos científicos en Marte de manera más segura.

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Asimismo, el laboratorio desarrolló una versión simplificada del sistema de prevención automática de colisiones en tierra, instalada en el dron DROID. Esta tecnología, orientada a la aviación general y a aeronaves autónomas, mostró resultados positivos y actualmente está en proceso de licenciamiento para uso comercial en Estados Unidos.

Por otro lado, el planeador de ala volante Prandtl‑D, diseñado y construido en Armstrong, demostró que un diseño de ala retorcida puede reducir la resistencia aerodinámica y generar empuje en los extremos del ala, lo que podría mejorar la eficiencia de combustible en aeronaves futuras. El modelo original ya forma parte de la colección del Museo Nacional del Aire y el Espacio del Smithsoniano en Washington.

El laboratorio también integra capacidades de fabricación rápida, impresión tridimensional avanzada y diseño de componentes a medida, lo que le permite transformar conceptos prometedores en estructuras listas para volar y apoyar los objetivos de la agencia en aeronáutica y exploración espacial.

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Fuente: NASA News

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