Reconstrucción digital tridimensional de un navio fragmentado con estructura modular y texturado que muestra grietas y descomposición en tonos azulados y rosa.
Imagen ilustrativa · Foto: Marko Brecic / Pexels

Naufragios polares recreados en modelos 3D digitales

Una expedición canadiense documentó con tecnología submarina los restos de dos célebres barcos de exploración polar del siglo XX.

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Melania Ruiz·
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En las profundidades del mar de Labrador, a más de 300 metros bajo la superficie, investigadores canadienses lograron documentar con tecnología de punta los restos de dos embarcaciones históricas vinculadas a la exploración polar del siglo pasado. El resultado: réplicas digitales tridimensionales que permitirán preservar el legado de estos naufragios antes de que el océano los consuma por completo.

Una expedición de 21 días en aguas profundas

El proyecto, financiado por la Royal Canadian Geographical Society, partió a principios de julio desde el Instituto Oceanográfico Woods Hole, en Massachusetts, y se extendió por tres semanas. A bordo del sumergible Alvin —el mismo vehículo que décadas atrás llevó a los primeros exploradores a los restos del Titanic— el equipo descendió hasta los cascos del Quest y el Terra Nova, las últimas embarcaciones utilizadas respectivamente por Ernest Shackleton y Robert Falcon Scott.

El Quest fue el barco en el que Shackleton murió de un infarto en 1922, a los 47 años, durante una travesía hacia el Ártico canadiense. La nave se hundió en 1962 y no fue localizada sino hasta 2024. Por su parte, el Terra Nova transportó a Scott y su tripulación en la expedición de 1910 al Polo Sur; el explorador británico llegó al punto más austral del planeta el 17 de enero de 1912, solo para descubrir que el noruego Roald Amundsen se le había adelantado un mes. Scott y cuatro de sus compañeros fallecieron en el viaje de regreso. El Terra Nova se hundió en 1943.

Tecnología de imagen submarina para preservar la historia

Para construir los modelos tridimensionales, el equipo empleó sistemas de imagen submarina desarrollados por la empresa canadiense Voyis. Miles de fotografías de alta resolución fueron procesadas en tiempo real para generar réplicas digitales detalladas de ambos barcos, con el objetivo de conservar un registro permanente antes de que la degradación natural acabe con los cascos de madera.

Los investigadores también aprovecharon la inmersión para observar la fauna marina que habita alrededor de los pecios y para constatar los efectos de las redes de arrastre de pesca de altura, que en algunos tramos cubren parcialmente las estructuras.

El líder de la expedición destacó que los avances recientes en tecnología submarina abren nuevas posibilidades para la exploración científica, aunque señaló que la presencia humana sigue siendo irreemplazable para capturar la dimensión emotiva y cultural del descubrimiento. La mayor parte del fondo marino, subrayó, permanece sin cartografiar, incluyendo amplias zonas de las aguas territoriales canadienses en el Ártico.

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