
Por qué el 10% de la gente es zurda: el misterio
Genética, neurociencia y biología del desarrollo buscan explicar por qué la mayoría de los humanos prefieren la mano derecha.
Aproximadamente el 10% de la población humana es zurda, una proporción que se ha mantenido estable a lo largo de la historia y que, pese a su aparente simplicidad, representa uno de los enigmas más persistentes en campos como la genética, la neurociencia y la biología del desarrollo. La pregunta central no es tanto por qué existen personas zurdas, sino por qué el 90% restante prefiere la mano derecha.
Una asimetría que no viene del cerebro
Durante mucho tiempo, la ciencia asumió que la lateralidad manual tenía su origen en el cerebro. Sin embargo, estudios de ultrasonido han revelado algo sorprendente: el feto ya muestra preferencia por un brazo desde alrededor de las diez semanas de gestación, antes de que el cerebro establezca conexión funcional con las extremidades. Esos movimientos reflejos tempranos predicen con bastante precisión cuál será la mano dominante en la vida adulta.
Una investigación publicada en 2017 en la revista eLife encontró diferencias marcadas en la expresión génica entre los lados izquierdo y derecho de la médula espinal en fetos de entre ocho y doce semanas. Esa asimetría molecular podría configurar los circuitos motores que favorecen el movimiento espontáneo de un brazo sobre el otro. Solo después interviene el cerebro, cuando la retroalimentación sensorial comienza a reforzar la representación neural del miembro más activo.
Genética e influencia cultural en la zurdera
La zurdera en humanos tampoco responde a una herencia genética simple. Dos progenitores zurdos tienen un hijo zurdo apenas entre el 25% y el 30% de las veces. Incluso entre gemelos idénticos, si uno es zurdo, solo hay entre un 20% y un 30% de probabilidad de que el otro también lo sea. Esto sugiere que, junto a un componente hereditario, existe cierto grado de aleatoriedad durante el desarrollo.
A nivel cerebral, las personas zurdas muestran patrones más diversos en la especialización hemisférica. Mientras que casi todos los diestros procesan el lenguaje en el hemisferio izquierdo, un porcentaje relevante de zurdos lo hace en el derecho o distribuye esa función entre ambos lados.
El componente cultural también ha pesado históricamente. En muchas sociedades, ser zurdo fue visto como una anomalía: en varios idiomas, la palabra para referirse a la mano izquierda está asociada a términos negativos como torpe, sospechoso o funesto. En distintas partes del mundo, la práctica de forzar a niños zurdos a escribir con la mano derecha fue común hasta la década de 1970. Hoy se sabe que el cerebro es suficientemente plástico para adaptarse, aunque eso no elimina la preferencia natural.
La ciencia aún no cuenta con una teoría unificada que explique todos los aspectos de la lateralidad manual. Lo que sí queda claro es que la asimetría humana hacia la derecha es única entre los mamíferos: otras especies pueden mostrar preferencias individuales, pero no el desequilibrio poblacional tan marcado que caracteriza a nuestra especie.
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Fuente: Quanta Magazine


