La Estafa Maestra en Solidaridad: Mendicuti

198
Foto: Crédito a quien corresponda

¿Por qué las encuestas falsas que ponían en el cielo a Gabriel Mendicuti? Por que como buen gerente entendió que su apellido ligado al borgismo ofrecía un producto muy interesante: corrupción y ofrecía un retorno de inversión (ROI) a SUS inversionistas y nada más, aparentemente.

Hé aquí la estafa, él necesitaba una marca y utilizó al partido de recién creación Fuerza X México, un cartucho consumible de un solo uso.

Lo mismo sucedió con Isaac Janix en Benito Juárez: ambos empresarios encontraron la manera de hacer su propio negocio tipo “timeshare” en el cual paradójicamente quienes esta vez fueron víctimas de un sistema de ventas rapaz fueron los mismos hoteleros y grupos empresariales gigantes que metieron dinero a estas campañas siendo engañados con encuestas falsas que los situaban no sólo en los primeros lugares de preferencias del voto en su respectivo municipio, sino con una amplía y holgada ventaja ante su más cercano adversario.

Por la ilegalidad de los moches y las implicaciones que tiene si se pasan de los gastos de campaña es imposible que alguno de los inversionistas víctimas de esta estafa, denuncie a uno de los dos candidatos por que incurriría en complicidad.

La realidad es que algunos empresarios muy poderosos y conocidos, fueron presuntamente estafados con decenas de millones de pesos para comprar una elección que era imposible de ganar y este dinero no llegó a los grupos de activistas que supuestamente comprarían el voto.

Los candidatos de Fuerza por México podrían haber ganado mucho dinero perdiendo la contienda, o alguien detrás de ellos, ¿Borge? ¿Félix? ¿ambos?. El fracaso es para el empresariado que compró espejitos y que quisieron poner un gerente títere que siguiera sus directrices.

Nunca tuvieron oportunidad alguna de ganar y los candidatos lo sabían muy bien; en el caso de Gabriel Mendicuti el cinismo fue mayúsculo por que aún sabiendo que no ganaría se atrevió a juntar en un mitin político a un grupo de al menos 600 ilusos que fueron a apoyarlo rompiendo el protocolo de sanidad impuesto dadas las circunstancias de la pandemia y el semáforo naranja en Quintana Roo.