Bendiciones

Rocío Martínez Preciado

Las bendiciones son las que llamo “abrazos de Dios” que me llegan a la vida cuando menos las espero y cuando más las necesito.
Señor Dios, sabes cuánto te amo, sabes también mis temores, mis preocupaciones, mis dudas, mi cansancio, mis enojos, mis alegrías e ilusiones. Siempre estás en mi vida alentándome cuando más los necesito y enviándome abrazos de bendiciones.
Hoy me encuentro en Playa de Manzanillo, Colima, otro nuevo viaje de los Planes de Alonso AC., cada viaje es diferente, siempre nuevos corazones, ahora vienen 6 niños bendecidos; Carol, Diana, Zaid, Montserrat, Andrés y Abraham y sus valientes madres llenas de fortaleza y esperanza envueltas en bendiciones. También integrada en el grupo Martha,  una señora curada de cáncer, a la que llamaría “señora del corazón valiente” por su alegría y lucha por vivir.
Cuando me dicen Rocío, “Dios te bendiga”, es un apapacho a mi alma, es un abrazo a mi ser y a mi corazón; siempre llegan como las olas “de repente sorprendiéndote”.
En el hotel Tesorom donde nos abrieron sus corazones y puertas, pues el hospedaje y comida fueron sin costo, esos detalles son bendiciones.
Por la mañana, reuní a las mamis sin sus niños en el lobby del hotel , las invité a abrir su corazón, a compartir y poner en una cajita todo el peso de las cargas que traemos con nosotros e unirnos como familia, escuchar una a otra el por qué estamos aquí en la vida y qué significado existe en ello.
Esta cajita está llena de salmos y citas bíblicas, una a una de las madres fue sacando una tarjeta diciendo “¿Señor que quieres decirme?”. Fue increíble darnos cuenta como a cada una de nosotras nos tocaba esa palabra sanadora y perfecta en la etapa de nuestra vida en que nos encontramos.
Lloramos, nos bendecimos unas a otras y dimos gracias a Dios por estar aquí, en este viaje de playa. Aun a pesar de cada dificultad que trató de evitarlo, todo lo puedo, pues, ¡Cristo que me fortalece!
Gloria mamá de Andrés de 5 años de edad, nos compartió como su niño antes de venir a playa, tenía problemas de pulmones, que estaban lastimados por la quimioterapia, su saturación pulmonar era de 85 y tan sólo con dos días que llevamos aquí en Manzanillo, la respuesta positiva de sus pulmones ha sido increíble, la tiene entre 97 y 98, normal.
Yadira, mami de Diana, curada de leucemia, nos decía: ¡Estoy asombrada como mi niña esta comiendo!, cuando por la quimioterapia y tratamientos no lo hace, y ahora come muchísimo.
Felices una a una, nos compartimos el cambio en los niños; aquí en este viaje llamados “bendiciones”.
Me encontraba escribiendo esta columna, cuando suena mi teléfono, era Rosy Mendez de Manzanillo, presentándose y diciéndome que Anette Alfaro, de Fundación Ayo le comentó de nuestra visita como los “Planes de Alonso” y deseaban regalar un detalle a nuestros niños. Cuando me comentó que ellas eran un grupo de madres con hijos de discapacidad le respondí: -Tu hijo no tiene discapacidad, porque tú eres especial y él lo es, son unos guerreros fuertes capaz de sorprender al mundo-.
¡Wow! Dios mío madres luchando y deseando aún dar al prójimos esas son bendiciones, también Caro y su grupo “Divina Voluntad” nos hicieron favor de transportar cada vez que lo necesitábamos del Hotel a las playas, con lo que siguieron las bendiciones.
Bendito que siempre abres puertas y corazones. Bendición es la vida; abre tu vida y bendice, ama a los que se encuentren en tu camino, dales todo tu amor y sé una bendición para ellos.
¡Dios te bendiga!
¡Dios por delante!

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