Rocío Martínez Preciado

Muchas veces de niños nos dijeron que tenemos un ángel de la guarda que Dios puso para cuidarnos, A los 6 años de edad aprendí una oración que mi madrina Ana me enseñó:

Ángel de mi guarda, mi dulce compañía, no me desampares ni de noche de día, porque yo me perdería sin tu luz y tu alegría.

Ese día que la aprendí y la rece por la noche al dormir, recuerdo que soñé con bellos ángeles. Al paso de los años, ese sueño sigue presente en mí, provocándome un sentido de armonía y paz.

Hay personas que hablan del ángel Samuel, ángel Gabriel el ángel del amor, de la Protección, etcétera, yo opino que solo tenemos un ángel especial dentro de cada uno de nosotros, y ese ángel depende  de cada corazón, como lo alimente cada uno.

Estoy rodeada de madres cuidando a sus hijos enfermos, señoras que no duermen, muchas veces no comen, pegadas a una cama de hospital; ellas son ángeles custodios, ángeles de amor, dando besos  a sus hijos, alimentándolos, ángeles de  paz, diciéndoles que pasara pronto el dolor; ángeles de esperanza haciéndoles saber que pronto volverán a jugar. Esos hermosos ángeles me nutren, me hacen saber que los ángeles también los podemos ver.

Ser un ángel, es lo que demuestran las madres en silencio de Los Planes de Alonso AC. y que decir de esos otros ángeles de Grupo Reto Irapuato, del que también tengo la fortuna de ser la directora, donde las señoras madres están enfrentando la enfermedad del cáncer dentro de ellas mismas.

Ellas son ángeles de luz que a veces se quieren apagar con el dolor por los diagnósticos, pero esa luz ilumina nuevamente, hermosamente, por el amor a su familia, deseando no irse, desando vivir ese triunfo del hijo en la escuela, en sus logros y fracasos, y ser esa luz de ángel que siga alentando, acompañando a su familia. Un ángel al que no le importa tener cabello en su cabeza, pues el amor que tienen es lo verdaderamente valios.

Ser un ángel no es fácil, quizás a veces puedas tropezar con tus alas, quizas a veces te lastimen un ala y debas esperar a que sanen, pero los ángeles que Dios envía para tu custodia, son tú mismo, cuídate, escúchate, guía tu camino, ama a todo al que se tropiecen en tu camino, se ese ángel, irradia luz y alumbra vida. El amor de un ángel esta en el aire, respíralo y nútrete de él.

Cuando yo era niña, era muy delgadita, sentía dos huesos en mi espalda, eran los omóplatos que se mostraban debido a mi delgadez. Yo le decía a todos -¡Mira me están saliendo mis alas, tócalas!-, esa inocencia de niña y ese sueño de ángeles era mi cuento de hadas.

El 8 de marzo pasado, Día Internacional de la Mujer, me encontraba en un OXXO de Cancún tomando un café, mientras esperaba, dos jóvenes se encontraban en la caja a punto de pagar; uno de ellos se dirigió a mi y me dio un chocolate, extendió su y me dijo “¡Feliz Día de la Mujer,! sonreí, lo recibí y le dije -gracias a ti por el chocolate, me hiciste pensar que era mi hijo Alonso, el cual sería un joven como tú, y gracias a una linda mujer que te dio la vida, estas aquí-, el joven salio de la tienda con una linda sonrisa en su rostro.

Mientras me tomaba mi café, a través del cristal observé a un señor sentado en la banqueta de la calle, y a un lado de él mesas y sillas que vendía, nadie se acercaba a preguntar. Tome unas donas de chocolate una para mi y otra para el señor, al pagar en caja me faltaban dos pesos para completar la cuenta, le dije al joven cajero que dejaría una dona, y el me dijo “no señora déjelo así”, -¿Pero tú lo tendrás que poner?-, le contesté. El con una sonrisa me dijo que estaba bien, salí de la tienda, me acerque al vendedor de muebles, extendí una bolsa donde traía las donas y le pregunté -¿Señor quiere una dona?, estaban de oferta 2×1- por supuesto no era cierto, el hombre la tomó con gusto y me dio las gracias.

Camino rumbo a casa de mi sobrino Rodolfo, del que no ubicaba bien su dirección, se soltó una lluvia muy fuerte, corría yo sin rumbo fijo, me cubrí con la marquesina de una casa y la lluvia arreció más, por lo que decidió tocar la puerta de la vivienda, salió un joven, al que le pedí me permitiera resguardarme de la lluvia, amablemente me abrió la puerta, adentro su joven esposa corrió por una toalla para mí, me acercaron una silla, yo estaba apenada por poder mojarlos, pero su amabilidad fue más fuerte, me senté y sequé con la toalla prestada, duramos alrededor de media hora platicando, luego me habló mi sobrina  preguntando donde estaba, el señor le dio mi ubicación y mi sobrino fue por mi.

Esta cadena de amor me confirma que los ángeles y el cielo, también están en la Tierra. Primero un joven me da un chocolate con respeto, luego el cajero del OXXO me completa mi cuenta con amabilidad, después yo doy la dona al señor que estaba en la calle, por último el matrimonio que me abrió su casa ante la terrible tormenta, que, cabe recordar,  no solo me abrieron las puertas de su casa, sino también me abrieronsu corazón para cuidar de mí ante la intensa lluvia; luego mi sobrino que va por mí para buscarme y llevarme a casa. Cuántos ángeles hay en la Tierra que hasta un detalle sencillo, como un chocolate provoca dulzura de Dios.

Estimado lector, no esperes a que los ángeles cuiden de ti, se un ángel y cuídate a ti mismo, se tu protector, tu custodia y con esa luz que irradiarás, serás un ángel para los demás.

¡Dios no envía ángeles, porque para él tú eres el mas hermoso ángel.

Dios los bendiga.

Rocío Martínez Preciado

Presidenta

Los Planes de Alonso

Cel. 4626058359

Correo: [email protected]com

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