
Prueba la NASA un nuevo vehículo de exploración lunar para futuras misiones
La NASA puso a prueba el rover ERNEST en el desierto de Colorado y comprobó que puede recorrer 26 kilómetros con mínima intervención humana, un avance que busca llevar futuras misiones lunares y marcianas hacia terrenos que hoy están fuera del alcance de los vehículos robóticos de la agencia.
Durante la campaña más reciente, el prototipo avanzó a velocidades de hasta 1 km/h y acumuló 37 horas de conducción distribuidas en siete días de pruebas intermitentes. Ese rendimiento equivale a un orden de magnitud por encima de la velocidad máxima con la que se desplazan Curiosity y Perseverance sobre Marte.
El vehículo, cuyo nombre completo es Exploration Rover for Navigating Extreme Sloped Terrain, fue desarrollado en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, JPL, en el sur de California.
Su función actual es doble: servir como banco de ensayos para nuevas capacidades de autonomía robótica y probar sistemas de movilidad capaces de atravesar superficies complejas.
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Issa Nesnas, tecnólogo principal de JPL y responsable de autonomía en un concepto de misión de la NASA para un posible rover lunar de largo alcance, explicó que estas pruebas permiten ajustar tanto el hardware de movilidad como el software de autonomía para desplazarse a grandes distancias en una amplia variedad de terrenos y condiciones de iluminación previstas en la Luna.
23 junio 2026 · Ver en X
Nuevo prototipo de la NASA
ERNEST mide 1,2 metros de largo y tiene cuatro ruedas. A diferencia de los rovers marcianos actuales de la NASA, el prototipo puede elevar individualmente cada una de sus ruedas de malla para superar obstáculos que detendrían a Curiosity y Perseverance.
El equipo de Nesnas utiliza el vehículo para demostrar que es posible construir un rover del doble de tamaño y apto para una misión lunar de larga distancia. James Keane, científico planetario de JPL que trabaja en misiones lunares, resumió esa posibilidad con una imagen simple: “Podrías hacer un viaje científico por carretera a través de la Luna, o de Marte, con este vehículo”.
El objetivo inicial de los ingenieros fue mecánico: diseñar un rover relativamente simple y de bajo costo que mejorara el sistema de suspensión rocker-bogie, presente en todos los rovers marcianos de la NASA desde Sojourner. Ese sistema pasivo mantiene una carga relativamente constante sobre las seis ruedas mediante puntos de pivote y puntales que permiten que cada rueda se adapte a los cambios de la superficie.
En ERNEST, la suspensión activa permite gestionar la distribución del peso entre las ruedas. Dos articulaciones motorizadas en la parte delantera accionan un cardán que le permite desplazarse con diferentes modos de marcha, entre ellos movimientos de contorsión, caminata sobre ruedas y ascenso de obstáculos.
El rover de la NASA también incorpora un mecanismo de embrague con el que puede alternar entre suspensión activa y pasiva. La segunda ofrece menor capacidad para sortear terreno difícil, pero consume menos energía, y sus cuatro ruedas direccionales le permiten moverse en cualquier dirección, incluso lateralmente.
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