CRÓNICA: Cuando tu patrimonio te cuesta la vida; familia aguacatera huye ante extorsiones del narco

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Desde niños pequeños hasta una señora de 94 años de edad, una familia de 18 miembros se vio en la necesidad de sincronizar una huida simultánea desde varios pueblos del estado de Michoacán para escapar de narcotraficantes y evitar cualquier tipo de represalias.

Tras ser amenazados, la familia entera, integrada por 18 personas, se las ingenió para sincronizar una huida simultánea desde varios pueblos de Michoacán para escapar al mismo tiempo de narcotraficantes sin dejar atrás a ningún miembro de la familia que pudiera sufrir represalias.

A continuación te compartimos el relato de la familia que sobrevivió al escape simultáneo del narcotráfico en Michoacan. Por supuesto, los nombres han sido cambiados para mantener su identidad oculta.

“Tuvimos que hacerlo así porque en los últimos doce meses nos han matado con saña a cuatro miembros de la familia y a dos los han secuestrado, uno de ellos dos todavía no aparece”, dijo a La Opinión el señor Anselmo.

Y es que todos, incluidos los niños, estaban amenazados.

La familia es propietaria de unas 30 hectáreas de tierras productoras de aguacate y los cárteles que se enfrentan entre sí entre poblados de Uruapan y Aguililla exigían tanto cuotas en efectivo como de reclutamiento forzoso.

“Nos exigieron 50,000 pesos por año por hectárea y también exigían que los miembros jóvenes de la familia se fueran con ellos a pelear”, dijo Anselmo.

Cabe mencionar que la empresa familiar opera desde hace más de 10 años en Uruapan y se distribuye en diversos poblados desde donde realiza tareas de cultivo, cosecha y promoción.

Sin embargo, en los últimos dos años y especialmente en los últimos meses, platicó don Anselmo, “nos impusieron una presión que ya ni pudimos soportar”.

“Nos amenazaban, nos imponían coerción, y para que viéramos que las amenazas eran en serio, nos mataban a un miembro de la familia, luego a otro, con saña; a dos los secuestraron, pagamos lo que nos exigieron, pero solo uno apareció”, narró el empresario.

“Nos dimos cuenta de que las cosas ya no iban a mejorar”, expresó.

Narcos rebasan el poder de las autoridades

Asimismo, explicó que ante las primeras amenazas y asesinatos de sus familiares, presentaron las denuncias correspondientes ante las autoridades, pero las mismas autoridades locales les advirtieron que el crimen organizado las había rebasado y que denunciar podría ser peor.

“Lo que nos dijeron fue que si por denunciar, la policía protegía temporalmente la casa de quien presentara la denuncia, quedaban al descubierto todos los demás miembros de la familia, a los que (los cárteles) ya conocían”, comentó.

Fue entonces que en secreto planearon entre todos los miembros de la familia huir al mismo tiempo, sin decirle a nadie externo.

“Salimos con mucho cuidado, porque tienen cerradas las carreteras y vigilados los cerros, ya de noche, mejor si los niños venían dormidos”, explicó el empresario.

En cuanto a la abuelita, le sacaron en vehículo por carretera; cuando los detuvieron, dijeron que la señora tenía una de sus citas médicas regulares en una ciudad de Michoacán.

Familia michoacana pide asilo a Estados Unidos

Todos llegaron a Tijuana cargados con pruebas de que, para ponerse realmente a salvo, necesitan que Estados Unidos les dé asilo. Tienen familiares en los valles agrícolas de San Joaquín, Sacramento y Salinas, incluso en ciudades del sur de California.

De acuerdo con un pastor que dirige un albergue en que se refugian muchas familias michoacanas, la historia de Don Anselmo y su familia, es sólo una variante de las que viven cientos de familias michoacanas que llegan cada semana a Tijuana, en busca de asilo estadunidense.

“Antes teníamos muchísimas familias centroamericanas, africanas, haitianas, de muchas partes del mundo; ahora más del 80 por ciento de las familias que albergamos son mexicanas, de Guerrero y especialmente de Michoacán”, dijo el pastor Albert Rivera, quien dirige el refugio Ágape.

Quien incluso calculó que 300 de los 370 migrantes hoy registrados en el albergue son mexicanos, y de ellos más de 250 son de Michoacán.

“Por lo que nos platican esas familias, la situación en Michoacán está fuera de control, no hay autoridad que pueda ayudarles, viven presas de los carteles, que no les dejan ninguna autonomía, y por lo tanto solo les queda huir”, dijo Rivera.

Por su parte, el sacerdotes católicos que en las últimas semanas han tendido un puente humanitario entre Michoacán y Tijuana calcula que hasta 15 mil personas han llegado a la frontera de Baja California en busca de asilo.

Tan sólo en el mes de junio cruzaron la frontera en busca de asilo unas 1,300 personas de Michoacán, incluidos niños, calculó el sacerdote.

Los michoacanos en Tijuana solo tienen ayuda de algunos albergues y su iglesia, pero ninguna autoridad municipal, estatal de Baja California o federal les proporciona asistencia ni orientación. Y en los casos de asilo les ayudan organizaciones civiles sin fines de lucro.

Fuente: La Opinión