Una confusión insólita se volvió viral en redes sociales después de que un camión de basura se llevara un sillón que una mujer había dejado en la calle para secarlo al sol en Maceió, Brasil.
La protagonista de esta historia sacó su sillón a la acera con el objetivo de que el sol secara el material después de haberlo lavado profundamente con agua y detergente.
Los trabajadores del servicio de recolección de basura, al observar el sillón en la vía pública, asumieron que la propietaria deseaba deshacerse de él como parte de los desechos voluminosos.
Las cámaras de seguridad de la zona registraron cómo los recolectores levantaron el pesado objeto con rapidez y lo arrojaron a la compactadora del camión ante la mirada ausente de los dueños.
Minutos después, la mujer salió de su casa para revisar el estado del sillón y descubrió con horror que el espacio en la banqueta estaba completamente vacío.
La dueña del sillón intentó alcanzar el vehículo de limpieza para explicar que no era basura, pero la maquinaria ya había iniciado el proceso de destrucción irreversible de la estructura.
Este incidente desató una ola de comentarios en las redes sociales, donde los usuarios debaten sobre la responsabilidad de los recolectores y la falta de señalización por parte de los propietarios.
Algunos internautas critican la rapidez con la que el personal actuó, mientras que otros defienden a los trabajadores por cumplir con su labor de mantener las calles libres de obstáculos y desechos grandes.
Entre los comentarios más populares se leyeron frases como “mis ahorros”, “todo para nada” o “cuando sí trabajan los de la basura”.
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Otros aprovecharon para compartir sus propias experiencias con el servicio de recolección, evidenciando tanto fallas como curiosidades del sistema. Sin duda, una historia que demuestra que incluso las tareas más simples pueden terminar en un desenlace inesperado.
La situación sirve como una advertencia humorística pero costosa sobre los riesgos de dejar pertenencias de valor en áreas destinadas a la recolección de desperdicios urbanos.
La grabación muestra claramente que los empleados del ayuntamiento no actuaron con dolo, sino que simplemente siguieron el procedimiento estándar al encontrar muebles abandonados en la vía pública.
Al final, esta curiosa anécdota resalta la importancia de supervisar nuestras pertenencias cuando las exponemos al exterior, asegurando que un simple proceso de secado no termine en la planta de reciclaje local.
Con información de: Excélsior

