Figura de bronce antigua de aproximadamente 4,000 años de antigüedad representando a un chamán, fotografiada contra fondo oscuro.
Imagen ilustrativa · Foto: Moon . / Pexels

ADN antiguo revela que el chamán de bronce era mujer

Un análisis genético de 4,000 años de antigüedad derrumba la imagen del chamán de Upton Lovell como hombre barbado y líder espiritual.

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Melania Ruiz·
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Un análisis de ADN antiguo ha transformado la comprensión de uno de los enterramientos más importantes de la Edad de Bronce en Gran Bretaña: el llamado Chamán de Upton Lovell, que durante años fue representado en museos como un hombre barbado y trabajador de metales, era en realidad una mujer.

El esqueleto, con aproximadamente 4,000 años de antigüedad, fue descubierto en 1801 en el pueblo de Upton Lovell, en el condado de Wiltshire, Inglaterra, a unos 16 kilómetros al oeste de Stonehenge. La tumba contenía una colección extraordinaria de objetos: hachas de piedra, herramientas para metalurgia, huesos de animales perforados dispuestos sobre el cuerpo a modo de capa ceremonial, una bolsa decorada con colmillos de jabalí, piedras de toque para evaluar la calidad de los metales y esponjas fosilizadas transformadas en recipientes.

Un hallazgo que cambia la historia del rol femenino en la prehistoria

Los artefactos datan de alrededor del año 1,800 antes de nuestra era, una época en que la capacidad de transformar minerales en metal fundido otorgaba a los herreros un lugar especial —posiblemente espiritual— dentro de la sociedad. Por décadas se asumió que esos roles eran exclusivos de los hombres, pero el reciente estudio genético contradice esa narrativa.

El análisis fue realizado por el laboratorio de genómica antigua del Instituto Francis Crick, en Londres, donde también se presenta una nueva exposición sobre ADN antiguo que explora cómo las técnicas genéticas están revelando datos inéditos sobre las migraciones y formas de vida de poblaciones prehistóricas.

Los investigadores analizaron tres muestras óseas distintas —incluyendo un diente y un hueso del pie— y obtuvieron resultados consistentes, sin indicios de que la tumba contuviera más de un individuo. El estudio sobre la ascendencia de la mujer, vinculada aparentemente a la cultura Beaker predominante en la Bretaña de ese periodo, aún no ha sido publicado en su totalidad.

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Perfil físico de una metalúrgica de élite

Un análisis detallado de los huesos reveló que la mujer habría sido de estatura considerable para su época —alrededor de 1.65 metros— y de complexión robusta. Además, presentaba indicios de artritis en la muñeca derecha, lo que sugiere que utilizó sus herramientas de trabajo de manera repetida y constante a lo largo de su vida.

El hallazgo abre preguntas sobre cuántas otras figuras históricas han sido clasificadas erróneamente por género a partir de suposiciones culturales. Especialistas en arqueología y estudios clásicos señalan que con frecuencia el sexo de un esqueleto se ha determinado según los objetos encontrados en la tumba —una espada implicaba hombre; un collar, mujer— sin verificación biológica.

El descubrimiento pone de relieve el potencial del análisis genético de restos prehistóricos para revisar interpretaciones históricas consolidadas y replantear el papel de las mujeres en las sociedades antiguas.

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