Babosa de color marrón grisáceo sobre una superficie húmeda de madera con musgo.
Imagen ilustrativa · Foto: Oleksiy Yeshtokyn,🌻🇺🇦🌻 / Pexels

Tecnología agrícola reduce uso de pesticidas contra babosas

Mapas predictivos desarrollados con inteligencia artificial ayudan a agricultores británicos a reducir a la mitad el uso de plaguicidas contra babosas.

M
Melania Ruiz·
1
Compartir
Escuchar nota
0:00 / 0:36
Narración con voz de IA

Un equipo de científicos y agricultores en Inglaterra desarrolló una herramienta tecnológica capaz de predecir con mayor precisión dónde se concentran las babosas en campos de cultivo, lo que ha permitido reducir a la mitad el uso de pesticidas agrícolas en las zonas de prueba.

Mapas predictivos al servicio del campo

El avance surge del proyecto denominado Slimers —acrónimo en inglés de estrategias para mejorar el manejo y la resiliencia frente a las babosas—, una iniciativa de tres años con un presupuesto de 2.6 millones de libras esterlinas financiada por el Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales del gobierno británico. El proyecto inició en 2023 y concluirá a finales de agosto próximo.

Para desarrollar el modelo, se reclutó a 28 agricultores que colaboraron directamente con científicos. Su tarea consistió en instalar trampas especiales en sus parcelas para monitorear el comportamiento de estos moluscos gasterópodos. Los datos recopilados se alimentaron a un algoritmo que genera mapas de distribución de babosas según el tipo de suelo y las condiciones climáticas.

Los resultados fueron probados por 16 productores durante el otoño e invierno más recientes, quienes lograron reducir significativamente la cantidad de pellets —gránulos plaguicidas— que necesitaban aplicar, sin que aumentaran los daños en sus cultivos.

Un problema costoso para la agricultura

Las babosas representan una de las plagas más persistentes en la agricultura de cereales. En el Reino Unido, los daños anuales en cultivos de trigo y colza se estiman en casi 44 millones de libras esterlinas. Estos organismos se alimentan de hojas jóvenes de cereales emergentes y también atacan semillas de cebada, avena y trigo, además de cultivos como la papa y diversas hortalizas.

El investigador que lideró el desarrollo del modelo explicó que ya se sabía que las babosas no se distribuyen de forma aleatoria en los campos, sino que forman grupos definidos según condiciones específicas del terreno. El nuevo hallazgo confirmó además cómo estos grupos se reorganizan tras episodios de encharcamiento del suelo: se dispersan temporalmente hacia zonas atípicas y luego regresan a las áreas previstas una vez que el suelo recupera condiciones normales.

Paralelamente, otra línea del mismo proyecto identificó tres regiones del genoma del trigo relacionadas con la resistencia natural a las babosas, lo que abre la posibilidad de desarrollar variedades vegetales menos vulnerables a esta plaga sin necesidad de recurrir a productos químicos.

El uso del metaldehído, compuesto ampliamente utilizado en plaguicidas contra babosas, fue prohibido en el Reino Unido en 2022, lo que impulsó la búsqueda de alternativas menos dañinas para el entorno. Esta herramienta de predicción agrícola representa un paso en esa dirección.

¿Qué te pareció?

📰 Tu edición de hoy

Recibe el periódico de mañana a las 7:00 am

El diario para hojear, las claves del día y el podcast ☕ — todo en un correo, todos los días. Gratis, y te das de baja con un clic.

Relacionadas