El mundo

Por Rocío Martínez Preciado

¿Qué pasa en el mundo? Preguntamos; cambio climático, cambios de sexo, muertes violentas, falta de humanidad, falta de valores, luchas de poder, etcétera.

Por qué mejor no preguntamos ¿Qué hago yo por mi mundo? Me entristece mucho ver las aguas del mar de Quintana Roo con sargazo producido por el calentamiento global; China el país que más contamina y Estados Unidos el que más carbono manda a la atmósfera por ser el mayor consumidor de combustibles del mundo.

Y así, cada país con sus problemas, cada habitación de nuestra casa llamada mundo es eso: “Nuestra casa”.

El mundo es donde habitamos ¿Por qué asustarnos, lamentarnos y preocuparnos por lo que puede suceder y está sucediendo? ¿No sería mejor ocuparnos y hacer posible que no se debilite más nuestra casa, el mundo?

Comenzando como le dije un día a mis hijos: ya no reciban bolsas de plástico en las tiendas de autoservicios, si cada bolsa de nosotros, evita ser parte de nuestra destrucción “Comencemos hoy por hoy”.

Algo tan simple como no usar bolsas de plástico y llevar una de mandado para nuestras compras como lo hacen en otros países. Seamos más sensibles a lo que vivimos, no seamos espectadores, lamentándonos de lo que sucede en el mundo. Nuestras familias en México se destruyen, los secuestros y crímenes crecen en número, hay múltiples abortos por la ley aceptada en México. ¿Tiene una lógica? Acepta nuestro país que maten bebés que son vidas.

En jóvenes que deben valorar su vida, respetarla y saber que llevan dentro de sí un soplo de vida que ellos crearon y por otro lado, nuestro país condena muertes y secuestros y levantamos las manos diciendo; “Basta a la inseguridad” Cuando a nuestras hijas, muchas veces las apoyamos a asesinar al bebé que vive dentro de ellas. Me causa mucho dolor ver cómo nos cegamos ante lo que aun podemos lograr ver.

A un mundo rescatado, “Un mundo feliz”, compartiré una bella historia.

Llegó a mi vida un joven llamado Ulises, que llevé a un viaje de mi asociación “Los Planes de Alonso”, a la playa. A los 13 años de edad le diagnosticaron Sarcoma de Edwing, cáncer de hueso en su pierna y al cumplir 15 de edad le tuvieron que amputarla extremidad afectada. Cuando lo conocí tenía 16 años y en la escuela le hacían  bullying, por ello trató de suicidarse.

Fue cuando formé otro viaje para llevarlo con otros tres jóvenes que padecían lo mismo que él y estaban lastimados con una sola pierna, para que tuviera un descanso a su alma en tranquilidad y armonía en la playa. Y entendiera que había más jóvenes como él. Porque la gente deseará a veces lastimarte “Pero no lo conseguirá si tu no se lo permites”.

En el viaje estuvieron felices corrían todos por el hotel apoyados en una muleta. “Dando un ejemplo increíble de superación ante las adversidades”. Pasó un año y Ulises bajó sus alas y cayó en las drogas; a sus 17 años su temor a la enfermedad, su inseguridad fue más fuerte y buscó refugio en un vicio que mata y aniquila a nuestros jóvenes.

Su madre, triste, con su corazón destrozado, sosteniendo a su hijo en la enfermedad y ver ahora como le llegó “una peste llamada DROGA” y le robó a su tesoro.

Esa madre de Ulises, fue como una palmera que se dobla ante las tempestades y “Vuelve a levantarse”. Comenzó a aprender y buscar cuál era la mejor forma de rescatar a su hijo Ulises. Y con esa decisión y amor lo internó, en un lugar limpio, con valores y acabo hoy de enterarme que Ulises “ha sido rescatado” y lo mejor y más maravilloso que él no desea salir de ese lugar donde está internado porque está apoyando a recibir jóvenes que van entrando a ese lugar.

A Ulises no lo derroto el cáncer ni perder una pierna, a Ulises no lo derrotó la peste llamada DROGA… porque Ulises tuvo una determinación: “Saber que es el único responsable de su vida”. El volteó hacia atrás y contempló en su camino recorrido, primero dos huellas de sus pies, luego solo una huella al haber perdido su pie y después: Ninguna huella de su pie “Porque ya no caminaba, se arrastraba”.

Pero alzó la vista al cielo y le dijo: “Seré como tú, volare lo más alto y hermoso abrazado de Dios, él me sostendrá y aunque lleguen las tormentas a mi vida nada me vencerá”.

Me siento inmensamente feliz el saber cómo uno de mis niños de Los Planes de Alonso A.C. ha sabido levantarse y no solo eso, sino a decidido tomar la mano de jóvenes como él y decirles: “Mira me falta una pierna, pero me sobra corazón para compartir mi lucha y paz obtenida”

Ulises, Dios te bendiga siempre y no hay duda: “Dios les da las batallas más fuertes a sus soldados más valientes”. Asemejo la lucha de un joven llamado Ulises, que no permitió su mundo se derrumbara para siempre. ¿No podremos todos unidos luchar por nuestro mundo?

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No desgastarnos más en compartir tragedias, mejor formar parte de “Un lazo de amor y respeto de unos a otros”. Seamos como una hermosa luz que ilumine no solo tu hogar, sino donde quiera que vayas des luz a los demás, llevando aliento y esperanza, conseguiremos lo que tanto ansiamos: la paz.

Estimado lector: El mundo eres tú, soy yo, tomémonos de la mano y comencemos a vivir.

Dios por delante.

Rocío Martínez Preciado

Los Planes de Alonso

Presidenta

Cel. 4626058359

Correo: rociomartinezpreciado@hotmail.com

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