Hola Dios

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Por: Rocío Martínez Preciado

Discúlpame, cuando a veces por mi prisa al despertar no te saludo. Sabiendo que es a ti a quien debo regalarle las primeras horas de mi nuevo día.

Discúlpame, cuando me enfado por algún contratiempo y que tú siempre resuelves.

Y lo único que hice, fue pedirte lo solucionaras, mas no hable para agradecértelo.

Señor este mundo que tú creaste poniendo de techo el cielo y las estrellas. Que parece nos dijeran: Por más obscura que este tu noche: ¡Siempre surgirá una luz! Discúlpame cuando he sido tiniebla:”Esa luz brilla en las tinieblas y las tinieblas no la han comprendido”.

Discúlpame cuando te ofendo al ser sorda. “A quien necesita lo escucha”. Al ser muda “A quien necesita el aliento de una palabra”: Al ser fría a quien necesita la tibieza y el confort de un abrazo.

Discúlpame mi Dios por no limpiar Tus ojos de esas lágrimas que yo he causado.

¡Hola Dios! Hoy me basta con saber que estas aquí. En cada rayo de sol que acaricia mi cara. Te imagino caminando sobre el mar. Y aunque tardes de nuevo un poco en regresar.

Tú dijiste que habrías de venir. Haz que no nos cansemos de esperar.

¡Me basta con saber que estas aquí! Y aunque no te oiga respirar y ni siquiera el corazón latir.

¡Me basta con tu nombre pronunciar. Me basta con saber que estas aquí! “Preparándonos una eternidad” aunque tengamos antes que morir para poder resucitar.

¡Me basta con saber que estas en mí! Y que nada nos puede separar “Ni la angustia, ni el hambre, ni el sufrir” “Ni el peligro, la espada o la precavidad”.

Hoy me basta con saber que estas aquí. Y que eres el principio y el final. Y que te obedece el tiempo “Y el Sol sale para ti que das orden al viento y deja de soplar” Hoy me basta con saber que estas aquí.

Y que nos hemos de encontrar que nuestra travesía tiene un fin. Y tú estás esperando en la orilla del mar. “Me basta con poder decir que si y darte mi permiso para entrar  y que Tu palabra se haga carne en Mi y que se  cumpla tu voluntad.

¡Me basta si al morir puedo decir. “Que todo he cumplido y exhalar el último suspiro e inclinándome hacia ti “Para rendir mi espíritu y luego volar”!

¡Me basta por que se que así te basta a ti! Me bastara aquel día poder escuchar que pronuncias mi nombre. Para bendecir y olvidas todo lo que pude hacer de mal.

¡HOLA DIOS!.” Subí a un taxi sin saber que tú estabas ahí”. Era el chófer Maribel, una mujer. En el camino ella me compartió que comenzó con convulsiones cuando su madre murió de cáncer. Y ella guardando ese coraje, ese dolor, esa impotencia por no haber hecho o dado más de ella ha su madre en vida. Ahora su cuerpo de Maribel protesto y comenzó con crisis y convulsiones. Yo le dije con las palabras que tú señor pusiste en mi corazón. Maribel ¿Te imaginas a Tu madre cuando supo que estabas dentro de ella? ¿Te imaginas esa alegría cuando te tuvo por primera vez en sus brazos? ¿Te imaginas ese primer beso de sus labios de amor por esa bebe que eras tú?.

“Ahora Maribel” esa vida que tu madre te dio cuídala, riégalo con apapachos que significan en náhuatl. “ACARICIAR CON EL ALMA” al llegar a mi destino ella me extiende su mano pensando lo hacía para despedirse, pero era para preguntarme ¿Ve mi mano  como esta? ¿Sabe que le paso? al estrechar y observar su mano que estaba llena de cicatrices muy lastimada y unas uñas que crecieron solo a la mitad de lo normal. Asombrada le conteste te: ¡No no se qué te sucedió! Maribel me dijo: Metí mi mano al agua hirviendo para lastimarme y castigarme. Meses después que murió mi mamá.

Señor: Cémo tú también ibas en ese taxi: Me inspiraste a volver a tomar su mano y con un profundo respeto y sin juzgar por esas cicatrices ocasionadas por un corazón roto. En silencio me incline y le di un beso a la palma de su mano de ella ” Y ella hizo lo mismo con la mía”. No nos conocíamos pero tú deseaste lo hiciéramos: Y nos diéramos un saludo de una mano lastimada y otra que era la mía, diciéndole sin palabras: “Te entiendo mi corazón perdió a mi hijo”. En ese momento no fueron dos manos saludadas por un beso eran 3. “Porque tú señor nos sostenías a e ella y a mí”.

¡HOLA DIOS!. Te lo dije ayer ¡Eres increíble en todo estas!

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Gracias también porque sé que en este nuevo reto que comienza de preparar y reunir recursos para otro viaje llevando seis niños curando de cáncer con sus mamis a Playa del Carmen Quintana Roo dentro de quince días ¡”Tu resolverás todo. Tu levantaras piedras y derribarás muros que quieran impedir ese sueño para mis niños”!. Porque: “ME BASTARA CON PRONUNCIAR TU NOMBRE Y SENTIRÉ QUE ESTAS AHÍ”.

DIOS POR DELANTE

Rocío Martínez Preciado

Presidenta

Cel. 4626058359

Correo: rociomartinezpreciado@hotmail.com

 

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