Jeivi

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Rocío Martínez Preciado

Hola, me llamo Jeivi, tengo siete años de edad. Cuando tenía cuatro años comenzó a hincharse mucho mis pies, cara, manitas y estómago, por ello, mi mami Dolores, que siempre me ha cuidado con tanto amor, me llevó a consulta con un doctor, después con otro y así sucesivamente, comenzaron los piquetes, estudios, tratamientos y muchas molestias que no comprendía por qué me pasaba esto.

Hasta que por fin los doctores encontraron la respuesta a mis malestares, fui diagnosticada con Síndrome Nefrótico, un daño en los riñones que se hinchan al retener líquido y deben hospitalizarme muy seguido para darme un tratamiento, que consiste en eliminar el líquido acumulado y así evitar que  deba someterme a una  terapia sustitutiva como la diálisis peritoneal.

He maduro mucho más que otras niñas al cambiar mi vida de niña libre, que no puede correr mucho porque se le hinchan los pies. Mi carita se parece al sol, redonda, pero en lugar de ponerme triste, pienso que como el sol da luz brillo y calor, así soy yo. Cuando me ven las personas, se acercan a mí para darme cariños, sonríen, son cálidos y amables conmigo.

Hace dos años llamaron de la asociación Los Planes de Alonso para invitarme a ir al festival del globo en la ciudad de León, Guanajuato, y ver todos esos hermoso globos de colores y figuras, pero no pude ir porque estaba internada.

Ese día me levanté de la cama y me asomé a la ventana del  hospital ¡Ah sorpresa! En el cielo se elevaban todo esos increíbles globos de colores y dibujaban maravillas, así como la vida es maravillosa.

Una doctora me tomó una foto al verme y la subió a Instagram, donde todos la vieron, provocando que llegaran los participantes de los globos al hospital llevando un globo en el que me subieron. Fue un momento mágico, Dios está en todas partes amando a niños como yo.

Esta semana viaje con mi mami a Manzanillo, Colima, invitada por Los Planes de Alonso; es la segunda vez que ellos me invitan junto con otros niños que padecen de cáncer y otras enfermedades diferentes.

Llegamos a un hotel grande y hermoso con torres blancas, muy blancas, con albercas grandes y pequeñas, yo me metí a una que tiene muchos juegos dentro de ella, en esos momentos olvidé toda enfermedad. Corrí, nadé con mi salvavidas, reí mucho, comí delicioso.

Aún recuerdo que al entrar al restaurante a comer, mis ojos brillaban por ver tanta deliciosa comida, frutas, verdura, carnes, pescados y hasta postres; eso sí, mamá Rocío, como le llamamos con cariño a la presidenta de la asociación, a veces nos decía: “nada de comer tantos pasteles, refrescos, cosas que no les nutren, debido a que podíamos elegir todo lo que deseábamos comer.

Un día, recuerdo, nos dio a todos un jugo de betabel, y nos hacía reír diciendo que no iríamos a playa si no nos lo tomábamos; ella deseaba que estuviéramos sanos y fuertes para disfrutar el viaje.

He notado que soy callada a diferencia de las demás niñas, quizás, mi silencio se deba a la respuesta que aún no tengo a mi pregunta. ¿Por qué yo me enfermé?, ¿Por qué mis riñones están lastimados?, ¿Por qué no soy una niña sana? Noto que mamá también a veces está triste, habla muy bajito. Ella como mamá, que me dio la vida, ha de sentir el doble tristeza.

No comprendo por qué las persona, los jóvenes, adultos, no se cuidan y toman refresco que les daña riñones, o fuman sabiendo que dañan pulmones, consumen tantas cosas que los afectan y aun así ellos están sanos. Yo que daría por estar sana y decirle a mi cuerpo “Yo te cuidaré te protegeré y haré de ti una gran persona que viva como lo mereces”.

Estos días contemplé la fuerza del mar y cómo de repente se calmaba, así me pasa a mí hay días que tengo que ser más fuerte y otras más suave.

Mi mami ahora me tomó una foto de cuando yo observaba el mar por la ventana de mi cuarto del hotel y se parece a la del hospital que me tomaron. Dentro de mi mundo de niña, mi mundo limitado por la enfermedad y por los doctores, mientras observaba el mar en ese instante en mi habitación tuve una respuesta: -Jeivi arriba del mar arriba, de los globos, existe alguien que estará siempre cuidándote y amándote, se llama Dios.-; y cuando lleguen los piquetes y los pies hinchados, mi mente volará y será libre como esas gaviotas sobre el mar, mi sonrisa será más grande que mis mejillas hinchadas, mis manos serán como la arena, formarán castillos donde mi mente se ilusionara día a día y nada me detendrá.

Así obtuve ya una respuesta y el amor de mi madre me da la fortaleza, me cubre como la frescura de la brisa del mar. Juntas caminaremos el camino que Dios nos dibuje y yo te invito a ser grande aunque seas pequeño y a ser pequeño aunque seas grande, es decir; si eres grande ¡Llénate de las cosas pequeñas y simples de un niño! Y si eres pequeño, ¡Sueña con las cosas que realizarás cuando seas grande!

Pero así como yo les diré a mis riñones que sanarán y que lucharemos juntos esta batalla, tú no te derrotes ante ninguna batalla.

Dios por delante.

Rocío Martínez Preciado.

Presidenta

Los Planes de Alonso.

Cel. 4626058359

Correo: [email protected]

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