Rocío Martínez Preciado

La palabra nacimiento significa el final de la gestación y el surgimiento de un nuevo ser viviente.

Cómo católicos nos llenamos de emoción y nos armamos en casa un bello nacimiento, con ríos hechos con papel transparente semejando el agua, con hogueras y alrededor, los pastores con ovejas con todos los animalitos que nuestra imaginación indique, y qué decir del portal donde colocaremos a ese hermoso bebé que transformará el mundo con su llegada del niño Jesús, con el que abrimos el corazón próximo a la Navidad.

Abrir el corazón al señor es encontrar en él la respuesta, él es el camino, la verdad y la vida.

En esta época, los centros comerciales no son los lugares donde encontraremos ese nacimiento interior, es en cada uno de nosotros,no nos dejemos engañar.

Ese pequeño y amado niño Jesús, nació en un pesebre en el rincón más humilde, rodeado no de lujos, sino de amor de los humildes pastores, del calor de sus padres amados María y José. Ese niño Jesús, pequeño y gigante a la vez por toda su esencia de amor.

Te pido mi niño Jesús este 24 de diciembre que entre el Espíritu Santo en mi corazón y en el de todos mis hermanos de la tierra y haznos sentir tan pequeños, humildes para entender que el amor al prójimo, el amor a uno mismo, el respetarse, el desear renovarse como ser humano, es eso el verdadero sentido de tu nacimiento.

Que entre todos formemos una hoguera como la de esos pastorcitos, rodeados unos a otros del calor humano, rodeados de la aceptación al que se equivoca, el no juzgarlo, el tender la mano al hambriento, al enfermo, al anciano olvidado de su familia, a los presos que muchos son inocentes.

Engendrar dentro de nuestra alma la paz para compartirla.

Niño Jesús, cierro mis ojos y deseo contemplarte en ese hermoso nacimiento años atrás, esa belleza de tu Madre María, feliz de tenerte a su lado. ¡Qué emoción me da!, saber que ella también es mi madre y sigue a mi lado, cubriéndome del frío de mi corazón cuando actúo mal, ella me arropa y me hace entender que será siempre mi madre amorosa.

San José, hombre valiente no con armas como lo hacen los hombres de hoy. Sino con valentía de luchar y proteger a su familia por medio de la fe y la confianza en Dios y de los principios de saber cómo actuar ante la adversidad.

Sigo con mis ojos cerrados y esas luces que iluminan los almacenes, los edificios, las calles, se me hacen tan vacías, tan frías, porque el verdadero significado del nacimiento de Jesús es la luz de la estrella de Belén, la luz de una sonrisa de un niño; la luz de un te quiero; la luz de un abrazo a un anciano pidiendo limosna en la calle; la luz de una mujer embarazada; la luz de visitar al enfermo al hospital; la luz de un saludo a las personas que encuentres en la calle, no importa si no las conoces, son nuestros hermanos vivimos en la misma casa, el  mundo.

Seamos esa serie de focos que iluminan nuestro árbol, tomémonos todos de la mano y pidamos al niño Jesús que nazca en nuestro corazón y que nos haga renacer como mejores personas. ¡Nunca es tarde para comenzar de nuevo!

Niño Jesús, te amo, gracias por nacer, por tu amor por lo que me has dado y también por lo que no me has dado, porque sé que tu amor es protección.

Estimado lector: te invito a unirnos alrededor de una gran hoguera a arroparnos unos a otros este 24 de diciembre en que realizas la más exquisita cena del año,en que te esmeras en cocinar.

Te invito a separar un plato de tu cena y en la noche salir a la calle y dárselo al empleado que tocó el turno de noche, al policía, al que duerme en la calle o está fuera del hospital cuidando a sus familiar.

Te aseguro que será la más bendecida cena de Navidad que jamás hayas tenido.

Compartir el pan eS renacer, es amar, y el amor transforma.

Gracias por ser parte de mi mundo, ¡Feliz Navidad!
Dios por delante
Rocío Martínez Preciado
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