Vista frontal de la Sagrada Familia con sus torres puntiagudas características, grúas de construcción visibles, rodeada de edificios de Barcelona bajo un cielo nublado.
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La Sagrada Familia: cómo el genio de Gaudí convirtió una iglesia inacabada en la más alta del mundo

Un siglo después de la muerte del arquitecto catalán, su obra cumbre en Barcelona alcanza los 172.5 metros con la culminación de la Torre de Jesucristo.

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Sofía Ruiz·
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Antoni Gaudí murió en 1926 de manera casi anónima, atropellado por un tranvía en Barcelona y fallecido días después en un hospital para personas sin recursos. Sin embargo, el legado que dejó incompleto lo convertiría en uno de los arquitectos más influyentes de la historia. Su obra más ambiciosa, la Sagrada Familia, acaba de alcanzar un hito histórico: con la culminación de su torre central, la construcción se convierte oficialmente en la iglesia más alta del mundo.

La Torre de Jesucristo, el pináculo central del templo, se eleva ahora a 172.5 metros sobre el suelo de la ciudad condal. Para conmemorar el centenario de la muerte del arquitecto, el papa León XIV presidió una misa especial en el recinto y bendijo la torre recién terminada.

Una solución milenaria como punto de partida

El secreto estructural detrás de la imponente altura del templo tiene raíces en la antigüedad. Gaudí se inspiró en el Arco de Taq Kasra, una construcción de la antigua ciudad de Ctesifonte, en el actual Irak, que ejemplifica el llamado arco catenario: una forma geométrica reconocida por su extraordinaria estabilidad.

Con este principio, el arquitecto buscaba superar lo que él veía como una debilidad de las catedrales neogóticas de su época, las cuales dependían de arbotantes —extensiones de piedra en el exterior de los muros— para sostenerse. Gaudí los consideraba un recurso innecesario y apostó por un diseño en el que cada elemento soportara su propio peso. Las 18 torres del edificio fueron concebidas bajo ese principio.

En el interior, las columnas fueron diseñadas para imitar la forma de los árboles, con ramificaciones que se abren hacia arriba para distribuir el peso del techo. El resultado es un espacio que, bañado por la luz filtrada a través de vidrieras de tonos cálidos, genera una sensación de ligereza casi irreal.

Retos de ingeniería en el siglo XXI

La construcción no estuvo exenta de obstáculos modernos. Cuando se levantaba la Torre de la Virgen María —de 138 metros de altura— se detectó que las columnas inferiores no podrían soportar el peso con los métodos constructivos convencionales. En 2014, el proyecto incorporó a un equipo de ingenieros estructurales de la firma británica Arup para encontrar soluciones.

Tras analizar diversas alternativas, los especialistas propusieron sustituir las estructuras de acero y hormigón armado por una capa de piedra más delgada, reforzada internamente con tendones de acero. La propuesta representó un cambio radical respecto al plan original, pero finalmente fue adoptada y permitió concluir la obra.

Cabe recordar que los planos y maquetas originales de Gaudí fueron destruidos durante la Guerra Civil Española en 1936, lo que obligó a sus sucesores a reconstruir su visión con escasos materiales de referencia. A pesar de ello, la Sagrada Familia sigue siendo hoy un testimonio de la intersección entre fe, naturaleza e ingeniería.

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Fuente: BBC Mundo

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