
Mineros británicos que llevaron el fútbol a México
La llegada de trabajadores de Cornualles a Hidalgo en el siglo XIX marcó el inicio del fútbol mexicano y dejó una huella cultural que persiste hasta hoy.
Cuando los aficionados del Club de Fútbol Pachuca despliegan en el estadio Hidalgo una bandera con la figura de un minero sosteniendo un pico y un hojaldre, rinden homenaje a una historia que pocos conocen: la de los trabajadores británicos que, sin proponérselo, introdujeron el fútbol en México hace más de 130 años.
De las minas de Cornualles a los campos de Hidalgo
Todo comenzó en 1824, cuando el sector minero mexicano atravesaba una profunda crisis tras la guerra de Independencia. Un ingeniero británico llamado John Taylor, con experiencia en la recuperación de minas abandonadas en el condado de Cornualles, al sur de Inglaterra, vio una oportunidad en los yacimientos del centro del país, particularmente en Real del Monte, Hidalgo.
Su intervención atrajo a cientos de mineros de esa región inglesa durante las décadas siguientes. Con ellos no llegó solo la técnica minera: también viajaron sus costumbres, su cultura y sus deportes.
La primera referencia documentada de estos trabajadores practicando algún deporte en suelo mexicano corresponde al críquet, en la década de 1850. Sin embargo, con el paso del tiempo, los mismos jugadores comenzaron a practicar fútbol. En 1892, un periódico local ya mencionaba la existencia de un equipo en Pachuca, señalando incluso una división entre los clubes de la ciudad y los de Real del Monte.
El nacimiento del Pachuca Athletic Club y el fútbol organizado
En 1895, el empresario minero Frank Rule —también originario de Cornualles— impulsó la fusión de varios clubes locales para crear una organización más sólida: el Pachuca Athletic Club, reconocido ampliamente como el primer club de fútbol de México. Rule donó un terreno cercano a su hacienda para los partidos, con la única condición de que no se jugara los domingos, por sus convicciones metodistas.
Para 1902, otros clubes habían surgido en ciudades como Orizaba, Veracruz, y junto al Pachuca formaron la primera liga de fútbol reconocida en el país. Orizaba se adjudicó el primer título en ese mismo año, mientras que Pachuca conquistó el campeonato en la temporada 1904-1905.
Las mujeres de Cornualles también formaban parte de este fenómeno: asistían a los partidos vistiendo los colores del club y, según los registros, fueron ellas quienes prepararon los primeros hojaldres —conocidos en México como pastes— que se consumieron durante los encuentros deportivos. Aquel alimento, práctico para los mineros por su corteza gruesa y resistente, se convirtió con el tiempo en un símbolo gastronómico de la región hidalguense.
El vínculo entre ambas culturas fue tan profundo que, en algunas localidades del sur de Inglaterra, era común escuchar conversaciones en español. Familias enteras que regresaron a Cornualles conservaron hábitos mexicanos: el consumo de pan en cada comida, el uso de especias como la pimienta de cayena y el dominio del español.
En 1908, el Pachuca incorporó a su primer jugador mexicano, David Islas, marcando el inicio de una integración que transformaría definitivamente al club y al fútbol mexicano en su conjunto.
¿Qué te pareció?
Etiquetas
Fuente: BBC Mundo


