
Por qué mujeres chinas prefieren ropa de hombre
Calidad, comodidad y precios más bajos impulsan una tendencia que suma millones de seguidoras en redes sociales chinas.
En China, un número creciente de mujeres jóvenes ha comenzado a llenar sus armarios con prendas diseñadas para hombres. El fenómeno no responde únicamente a una preferencia estética, sino a una combinación de factores prácticos, económicos y culturales que están redefiniendo los hábitos de consumo en ese país.
Comodidad y calidad: las razones detrás de la tendencia
Quienes han adoptado este cambio señalan que la ropa masculina ofrece ventajas concretas frente a la femenina: mayor contenido de algodón y lino, mejores acabados en costuras, bolsillos funcionales y precios más accesibles. En la plataforma de redes sociales Xiaohongshu —también conocida como RedNote—, la etiqueta asociada a mujeres que usan vestimenta masculina acumula más de 82 millones de visualizaciones, mientras que la de ropa de género neutral supera los 90 millones.
Una de las quejas más recurrentes apunta al sistema de tallas de la industria femenina china. Prendas catalogadas como XL que apenas caben, diseños que priorizan una figura considerada ideal y transmisiones en vivo que constantemente refuerzan estándares de belleza tradicionales. En contraste, los videos de venta de ropa masculina suelen enfocarse en la calidad del tejido y los materiales, sin ese tipo de mensajes.
El asunto de los bolsillos también genera debate. Una abogada de Shanghái comentó que los pantalones masculinos en talla mediana pueden cargar una tableta y un libro sin perder la forma, algo impensable en la mayoría de prendas femeninas disponibles en el mercado local.
Economía débil y consumo más cauteloso
El contexto económico también influye. Desde el levantamiento de las restricciones sanitarias en 2022, el consumo en China se ha moderado de manera notable. El crecimiento en ventas minoristas de ropa cayó a apenas 0.1% en 2024, frente a casi 15% registrado el año anterior.
En ese escenario, muchas consumidoras han adoptado una postura más racional frente al gasto: buscan durabilidad y valor real sobre la moda de temporada. La lógica es simple: si una prenda no funciona, se devuelve fácilmente y la pérdida económica es menor.
Diseñadoras del sector textil reconocen que la industria enfrenta presiones importantes. La contracción del mercado desde la pandemia ha llevado a recortes en producción y exportaciones, lo que se traduce en menor inversión en diseño y calidad para el segmento femenino.
La tendencia pone en evidencia una demanda que la industria de la moda femenina en China no ha sabido satisfacer del todo: prendas que combinen funcionalidad, comodidad y precio justo, sin que el cuerpo de quien las usa tenga que ajustarse a ellas.
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Fuente: BBC Mundo


