
Científicos de Harvard crean relojes que miden el envejecimiento en humanos y animales
Los investigadores Harvard pueden estimar la edad biológica de un organismo, que no siempre coincide con la del calendario.
Científicos de la Universidad de Harvard crearon relojes moleculares que miden el envejecimiento en humanos y animales.
El estudio se basa en una idea simple: el cuerpo cambia con el tiempo y esas variaciones quedan registradas en la actividad de los genes.
Con esa información, los investigadores pueden estimar la edad biológica de un organismo, que no siempre coincide con la del calendario.
Desde Harvard explican que estos relojes no son dispositivos físicos. Son modelos biológicos que analizan cómo se comportan los genes a lo largo de la vida.
Observan qué genes se activan más y cuáles reducen su actividad cuando el cuerpo envejece. Con esos datos, se construye una especie de “medidor” del envejecimiento interno.
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Para desarrollar este sistema, científicos de Harvard analizaron más de 11 mil muestras de tejidos humanos y de animales como ratones, ratas y macacos.
También estudiaron más de 25 tipos de tejidos diferentes, como músculo, hígado o cerebro. El objetivo fue comparar cómo cambia la actividad genética en distintas partes del cuerpo y especies.
En ese análisis, el equipo de Harvard encontró algo importante: muchos cambios se repiten en todos los organismos estudiados.
No importa el tipo de tejido, el envejecimiento sigue patrones similares. A partir de esto, los investigadores identificaron 28 grupos de genes que funcionan de forma coordinada.
Estos grupos cambian con la edad. Cuando el organismo envejece, aumentan los genes relacionados con inflamación, daño celular y procesos de degradación.
Al mismo tiempo, disminuyen los genes que ayudan a reparar tejidos y mantener las funciones celulares activas.
Harvard compara el envejecimiento entre especies
Según Harvard, estos relojes permiten medir la edad biológica de un tejido con más precisión que los métodos usados hasta ahora.
También permiten ver cómo cambia el envejecimiento en diferentes órganos y comparar especies dentro de un mismo sistema de análisis. El equipo de Harvard señala que esta herramienta podría ser útil en investigación médica.
Por ejemplo, para estudiar cómo afectan los medicamentos, la alimentación o el estilo de vida al envejecimiento. También podría ayudar a entender mejor enfermedades asociadas a la edad.
Aunque todavía es un modelo experimental, Harvard destaca que este tipo de análisis abre una nueva forma de estudiar la biología del envejecimiento.
La idea principal es que no existe un solo gen responsable del proceso, sino una red amplia de genes que cambia de forma gradual en todo el organismo.
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Vía: Infobae


