
Estudio revela que vacuna contra la tuberculosis demuestra eficacia frente a la diabetes
En los pasillos de la medicina, pocas historias despiertan tanto asombro como la de una vacuna destinada a la tuberculosis que, un siglo después de su creación, comienza a abrirse camino en la lucha contra la diabetes.
El inoculantes desarrollado hace un siglo, conocida como la vacuna Bacillus Calmette-Guérin (BCG), demostró en un ensayo clínico reciente su capacidad de reducir la necesidad de insulina en personas con diabetes autoinmune.
Esta posibilidad, que desafía expectativas y resignifica el legado científico de la vacuna, emerge de una investigación liderada por la médica e investigadora Denise Faustman del Massachusetts General Hospital de Boston.
El anuncio fue presentado el 9 de junio en Nueva Orleans, durante la reunión anual de la Asociación Americana de Diabetes.
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El estudio evaluó a personas con diabetes tipo 1 de inicio juvenil y con diabetes autoinmune latente del adulto (LADA), dos formas de la enfermedad en las que el sistema inmunológico ataca las células del páncreas encargadas de producir insulina.
Vacuna de la tuberculosis contra diabetes
El BCG se administra desde la década de 1920 en países con alta incidencia de tuberculosis. Su historia abarca casi un siglo de investigaciones y usos alternativos.
Además de su papel en la prevención de infecciones pulmonares graves, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) lo autorizó hace años para el tratamiento de ciertos tipos de cáncer de vejiga.
Ahora, su potencial como terapia para la diabetes tipo 1 y la LADA despierta interés global.
El estudio evaluó a 95 personas con LADA: 68 recibieron seis dosis de la vacuna durante cinco años y el resto, placebo. Los resultados mostraron que quienes recibieron el BCG lograron una reducción promedio del 3% en el uso de insulina, mientras que el grupo de control aumentó su consumo en un 22% en el mismo período.
En palabras de Faustman: “Esto abre los ojos a una forma completamente nueva de pensar en el control de la glucosa, sin dispositivos ni tecnología invasiva”.
La diabetes tipo 1 y la LADA comparten un origen inmunológico: el sistema de defensa ataca por error a las células beta del páncreas, que son las encargadas de producir insulina.
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