
Jefe de la NASA pide "mente abierta" para debatir sobre la posible vida extraterrestre
Investigan los ambientes que puedan albergar organismos microscópico
El director de la NASA, Jared Isaacman, pidió una mirada abierta ante los objetos voladores no identificados, que toda la vida se los conoció como ovnis y hoy se los llama fenómenos anómalos no identificados, conocidos por la sigla FANI en español o UAP en inglés. Y sostuvo que la agencia espacial estadounidense debe intervenir si alguno de esos casos apunta a un origen extraterrestre.
Sus declaraciones introducen una posición pública de mayor involucramiento de la NASA en un debate que hasta ahora quedó, sobre todo, bajo la órbita de organismos militares y de inteligencia de Estados Unidos.
Isaacman habló sobre el tema durante una entrevista con Blake Burman, conductor del programa The Hill en la TV estadounidense. La conversación abordó los registros de pilotos y las grabaciones de objetos que exhiben comportamientos difíciles de encuadrar en tecnologías aeronáuticas conocidas.
Ante la consulta sobre si esos materiales pueden corresponder a naves extraterrestres, dispositivos militares o fenómenos aún sin explicación, el funcionario evitó una respuesta concluyente, pero fijó un criterio para la agencia.
“Mi postura al abordar cada uno de estos casos es, primero, mantener la mente abierta. Quiero decir, en cierto modo es nuestro trabajo intentar responder a la pregunta ‘¿estamos solos?’. Si son extraterrestres, creo que la NASA debería tener un asiento en la mesa”, dijo Isaacman.
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La novedad central de su intervención radica en esa última idea. Si bien no afirmó que los objetos observados tengan un origen ajeno a la Tierra, consideró que la NASA no debería quedar al margen si una investigación deriva hacia esa posibilidad. La agencia tiene entre sus objetivos científicos la búsqueda de condiciones aptas para la vida en otros mundos, el estudio de planetas fuera del Sistema Solar y el análisis de ambientes que puedan albergar organismos microscópicos.
Estudios de la NASA
Los estudios abarcan observaciones en el aire, el espacio, el mar o cualquier otro entorno donde no exista una identificación inmediata. En los últimos años, el interés institucional por estos episodios creció a partir de informes de personal militar, imágenes difundidas desde aeronaves y testimonios que describieron trayectorias o velocidades inusuales. Sin embargo, un objeto no identificado no constituye por sí mismo una prueba de tecnología extraterrestre.
La falta de datos suficientes, las limitaciones de los sensores, errores de percepción, eventos meteorológicos y desarrollos tecnológicos reservados pueden explicar una parte de los casos.
Isaacman se ubicó precisamente en ese terreno de posibilidades múltiples. Su postura combina la disposición a investigar con una advertencia sobre escenarios estratégicos que pueden afectar la seguridad y la competencia tecnológica de Estados Unidos.
Para explicar esa dimensión, el titular de la NASA recurrió a la comparación con el Sputnik 1, el satélite que la Unión Soviética lanzó en 1957 y que aceleró la carrera espacial durante la Guerra Fría. El acontecimiento mostró que Moscú contaba con capacidades técnicas que Estados Unidos no había anticipado del todo y llevó a Washington a reforzar sus programas científicos, educativos y espaciales. La creación de la NASA, al año siguiente, formó parte de esa respuesta.
El funcionario, de 43 años, conoce de cerca el sector espacial privado. En 2021 participó en una misión comercial de SpaceX que orbitó la Tierra. Su llegada a la conducción de la NASA colocó a un empresario y astronauta privado al frente de una institución que concentra algunas de las misiones científicas más complejas del planeta.
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