
Nave de SpaceX completa vuelo clave para misiones lunares de la NASA
Un cohete Starship de SpaceX realizó un nuevo vuelo de prueba que cruzó gran parte del planeta. Durante esta misión, liberó 20 satélites Starlink de última generación.
La nave, que mide 124 metros de altura (407 pies), partió desde las instalaciones de SpaceX ubicadas en el sur de Texas. La NASA siguió de cerca el vuelo a baja altitud, ya que representa un avance clave para que la Starship funcione como módulo de aterrizaje en futuras misiones tripuladas a la Luna.
El trayecto se extendió durante una hora y concluyó con un amerizaje controlado en el Océano Índico. La nave permaneció flotando mientras la transmisión de SpaceX finalizaba, lo que desató celebraciones entre los empleados presentes en la base de lanzamiento.
Ese resultado, junto con la información obtenida del escudo térmico, explica el entusiasmo que expresó Elon Musk tras la misión.
Según SpaceX, los satélites completaron todas sus tareas antes de reingresar también sobre el Océano Índico. Tras salir del dispensador de la nave, tuvieron apenas 20 minutos para comunicarse por láser y radio antes de volver a la atmósfera.
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23 julio 2026 · Ver en X
Avances de SpaceX
SpaceX sostuvo que fue su mejor reentrada hasta la fecha. La nave permaneció intacta y flotó entre unas pocas llamas, en contraste con vuelos previos que acabaron con el vehículo envuelto en fuego, con explosiones al amerizar o con una ruptura en pleno vuelo.
La ingeniera de SpaceX Kate Tice resumió el ambiente dentro de la compañía con dos mensajes de celebración. “Estamos muy entusiasmados con esto”, dijo, y describió la misión como “el afortunado vuelo número 13”.
El punto que más destacó Musk fue la información obtenida sobre el escudo térmico durante la reentrada. La nave llevaba sensores para medir la presión extrema a la que quedó sometida durante el lanzamiento.
SpaceX también montó un experimento con las losetas térmicas. La mayoría eran negras, pero algunas se pintaron de blanco para simular la falta de piezas y comprobar la resistencia del sistema.
Además, seis de los satélites Starlink recién liberados llevaban cámaras orientadas hacia la nave. Esas cámaras fotografiaron el escudo térmico al final del vuelo y transmitieron imágenes nítidas incluso cuando Starship aún flotaba en el océano.
SpaceX afirmó que sus ingenieros lograron contactar con cada uno de esos satélites y descargar datos de todos. Ese flujo de información reforzó el valor técnico que la compañía atribuyó al ensayo.
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