De memoria. Alcahueterías. Carlos Ferreyra

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De memoria

 

Alcahueterías

Carlos Ferreyra

Algún director del diario en el que laboraba me lo advirtió: “Si usted se mete a la televisión, la primera vez que no le cobren el estacionamiento porque lo reconocen, usted estará perdido para el periodismo, para el buen periodismo…”
Bueno, no fue así porque para entonces contaba con un paso por ese medio colaborando con Héctor Anaya en el programa de Luis Spota “Cada noche… lo inesperado” y con Pepe Cárdenas en la barra matutina de la que era responsable, hasta que las envidias de las infanterías que trabajaban con Joaquín López Dóriga, se quejaron porque ganábamos las notas que para la noche se convertían en refritos.
Reporteábamos para Cárdenas Raymundo Rivapalacio, Federico Gómez Pombo, Abelardo Martín, un equipo realmente envidiable y de primerísimo nivel. Bueno, ninguno cambió su vida ni dejó el periodismo escrito. Todos éramos adultos con larga data en la reporteada.
En los tiempos nuevos encuentro que la televisión, ahora sí, ha logrado cambiar a todos. Inclusive los que profesionalmente no se dedican a eso, como presuntamente sería el caso de los políticos que, hipócritas, viven exactamente para su imagen, la apariencia, o la tan llevada y traída percepción.
A Margarita Zavala, una señora de apariencia respetable pero sin nada que llame la atención, la encuentro en éstos días en televisión con una imagen distinta. Desde luego el bótox o lo que usen las mujeres, con un rostro radiante, cutis como de muñequita de porcelana, el pelo rojizo tipo mole Doña María perfectamente alineado y recortado y un traje blanco, sin adornos y sin el menor recuerdo de los rebozos que tanto paseó por el mundo.
Una mujer moderna, sin el tupecito ni el cabello malalineado en los lados del rostro que además luce un color ligeramente sonrosado, sano, atractivo. Es otra persona, que quizá renació cuando supo que El Cerillo, Ricardo Anaya, líder de lo que hasta ahora es su partido, le convidará de los anuncios políticos en la televisión. Igual sucederá con el también usuario del bótox, Rafael Moreno Valle, también aspirante a la candidatura panista en 2018 y por ahora gobernador de Puebla.
Con descaro absoluto, sin ocuparse de las supuestas autoridades electorales, que encabeza un joven frívolo más interesado en cobrar multas que en poner orden, El Cerillo dispone de los tiempos que les brinda el Estado a cuenta de nuestros impuestos.
Y sin que le asuste el hecho de que las candidaturas anticipadas pueden ser anuladas e impedirse su participación, el pretendiente a la Silla del Águila, Ricardo Anaya, dedica su tiempo a preservar la salud física, la seguridad y la buena educación de su familia a la que mantiene lo más lejos que puede de este país podrido, contaminado por políticos tramposos y rateros. Ya traerá a sus hijos cuando pueden disfrutar del yuniorazgo pleno en Los Pinos.
Ante la sucesión de críticas contra el triunfador en las elecciones de Estados Unidos, de nuevo con la televisión como conducto, salta don Peje, Andrés Manuel López Obrador, que llama a la nación a unirse y a demostrar que somos más fuertes de lo que pensamos. Mensaje patriótico en el que no olvidó el raspón contra la mafia en el poder. El mismo señor de la tercera edad, que a veces se bambolea mientras está de pie, pero que hoy se mostró rejuvenecido y casi enérgico pero no vociferante.
Y del tricolor qué decir: aparece mañana tarde y noche en anuncios en los que con tono ponderado, diría que magistral, critica a los dirigentes de los otros partidos –entendidos como PAN y Morena—los reta y sin recordar su propia historia, se pregunta de dónde sacan dinero para sus actividades. Con él no hay problema, ya sabemos que la Comisión Federal de Electricidad fue generosa contribuyente a su bienestar, aunque no del todo legalmente, y que además es flotillero con casi un centenar de taxis.
En el caso de Ochoa Reza, no me atrevería a decir que la televisión lo cambió, sigue un tanto desaliñado y con un discurso que por repetitivo se está asemejando cada día más a los postulados pejianos. Igual, usa la televisión porque es lo de hoy, es el medio y quien no aparece en tele no existe. Una alcahueta perfecta, sin duda.
Sigamos aguantándolos y esperando que empiecen a brincar por allí otros más que al no contar con los recursos “legítimos”, tendrán que agenciarse patrocinadores de oscuros antecedentes pero de cartera generosa. En la primera fila y ya lo anunció, el Bronco que repetirá uno a uno los numeritos y las payasadas de Trump.

 

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