
IA podría gastar más agua que mil 300 millones de personas: ONU
La preocupación de las Naciones Unidas aumenta porque el crecimiento de la IA también impulsará una mayor demanda de electricidad en los próximos años.
La ONU advirtió que el crecimiento de la IA podría llevar a que esta tecnología utilice, para 2030, una cantidad de agua equivalente a las necesidades básicas de mil 300 millones de personas.
La alerta forma parte de un informe de la Universidad de las Naciones Unidas que analiza el impacto ambiental de la infraestructura que hace posible el funcionamiento de estas herramientas.
El estudio explica que gran parte de este consumo está relacionado con los centros de datos, instalaciones donde se almacenan y procesan enormes cantidades de información.
Estos complejos funcionan las 24 horas y requieren sistemas de refrigeración para evitar el sobrecalentamiento de miles de servidores, lo que implica un uso constante de agua.
Los investigadores consideran que este aspecto suele pasar desapercibido cuando se habla de IA. La atención suele enfocarse en las capacidades de la tecnología, mientras que los recursos naturales necesarios para mantenerla operativa reciben menos atención.
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La preocupación aumenta porque el crecimiento de la IA también impulsará una mayor demanda de electricidad.
De acuerdo con las proyecciones, los centros de datos podrían consumir cerca de 945 teravatios-hora para finales de la década, una cifra que refleja la expansión acelerada de esta industria a nivel global.
El informe advierte que el impacto podría sentirse con mayor fuerza en África, donde el acceso al agua ya representa un desafío.
En distintas partes del mundo, millones de personas enfrentan dificultades para obtener agua potable de manera regular, por lo que un aumento en la demanda de este recurso genera inquietud entre especialistas.
Ser sostenible, el gran reto de la IA
Además, la ONU señala que los beneficios y las cargas ambientales no se distribuyen de forma equilibrada.
Mientras una parte importante de la infraestructura tecnológica se concentra en países con mayores recursos, algunas de las consecuencias asociadas al consumo de agua, energía y materiales recaen sobre las regiones más vulnerables.
Otro punto destacado es que medir únicamente las emisiones de carbono no permite conocer el impacto completo de la IA.
Los expertos sostienen que también deben considerarse factores como el uso de agua, la ocupación de suelo y la generación de residuos electrónicos derivados de la expansión tecnológica.
Pese a estas advertencias, los investigadores aclaran que el desarrollo de la IA no es incompatible con la sostenibilidad.
Sin embargo, consideran necesario que gobiernos y empresas adopten medidas para conocer con mayor precisión el consumo de recursos y reducir los efectos ambientales asociados a esta tecnología.
La ONU concluye que el reto será encontrar un equilibrio entre innovación y sostenibilidad, en un contexto donde la IA continuará expandiéndose en múltiples sectores durante los próximos años.
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Vía: El País


