Plaza urbana de Bishkek con edificios modernos de arquitectura soviética, farola dorada, flores ornamentales y peatones bajo cielo despejado.
Imagen ilustrativa · Foto: Gislus / Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)

Bishkek derriba su herencia soviética: el dilema entre desarrollo urbano y memoria histórica

La capital de Kirguistán ha perdido al menos nueve edificios históricos en cinco años, generando un debate sobre identidad, patrimonio y negocio inmobiliario.

S
Sofía Ruiz·
5
Compartir
Escuchar nota
0:00 / 0:36
Narración con voz de IA

La capital de Kirguistán atraviesa una etapa de transformación urbana que ha despertado una intensa discusión entre arquitectos, artistas y especialistas en patrimonio cultural. Bishkek, considerada durante décadas un referente del urbanismo soviético en Asia Central, ha visto desaparecer varios de sus edificios más representativos de esa época, mientras otros permanecen bajo la amenaza de demolición.

En los últimos cinco años, la ciudad ha perdido al menos nueve inmuebles históricos de relevancia, según estimaciones de periodistas y urbanistas locales. Entre los más significativos figuran la imprenta Erkin-Too, levantada en 1931 y donde circuló el primer periódico del país, y el edificio de la Escuela de Música Kurenkeev, construida en 1939 y única institución dedicada a la formación de músicos profesionales en Kirguistán.

Uno de los casos que más atención ha generado es el del hipódromo Ak Kula, un complejo levantado en 1947 que era visto por algunos analistas como una representación simbólica de la identidad nacional, punto de encuentro entre lo urbano y las tradiciones nómadas. Su terreno fue elegido para un ambicioso proyecto habitacional con capacidad para 60,000 residentes, con una inversión estimada en tres mil millones de dólares. Aunque el hipódromo se encontraba en abandono y había perdido su estatus de monumento protegido, especialistas señalan que sus estructuras originales podrían haberse integrado al nuevo desarrollo como parte de la historia urbana.

La profesora de arquitectura Aigul Nasirdinova advierte que esta tendencia está convirtiendo a Bishkek en una ciudad que va perdiendo su diversidad cultural. Afirma que los edificios históricos constituyen un capital acumulado capaz de generar beneficios a futuro, y que las ciudades que se respetan no destruyen sus monumentos arquitectónicos.

En esa misma línea, el arquitecto Aibek Sydykov sostiene que la identidad preservada representa un activo de largo plazo, con capacidad de atraer turismo y mejorar la calidad de vida de manera mucho más sostenida que la construcción acelerada. A su juicio, en el ámbito internacional los edificios históricos son considerados elementos que le otorgan carácter y espíritu a las ciudades.

La legislación kirguisa contempla la protección definitiva del patrimonio histórico-cultural, pero incluye una disposición que permite la demolición con autorización gubernamental bajo ciertas circunstancias, mecanismo que, según Nasirdinova, ha sido aprovechado para privar a diversos inmuebles de su condición de monumentos. Activistas y analistas también señalan la influencia de intereses inmobiliarios, dado que muchos de estos edificios se ubican en zonas céntricas con alto valor por metro cuadrado, y apuntan a la corrupción como uno de los factores determinantes del fenómeno.

¿Qué te pareció?

Fuente: BBC Mundo

📰 Tu edición de hoy

Recibe el periódico de mañana a las 7:00 am

El diario para hojear, las claves del día y el podcast ☕ — todo en un correo, todos los días. Gratis, y te das de baja con un clic.

Relacionadas