
Bulgaria suspende el apoyo militar a Ucrania y llama a negociar con Rusia
El nuevo gobierno búlgaro, de tendencia prorrusa, considera que el conflicto solo tiene salida diplomática y descarta seguir enviando armamento a Kiev.
El gobierno de Bulgaria, encabezado por el primer ministro Rumen Radev —de perfil prorruso y crítico de la Unión Europea—, anunció este martes que pondrá fin al suministro de ayuda militar a Ucrania. La administración, que tomó posesión hace apenas un mes tras ganar las elecciones parlamentarias de abril con mayoría absoluta, argumenta que la única vía para resolver el conflicto es la negociación entre las partes.
El ministro de Defensa búlgaro, Dimitar Stoyanov, sostuvo que el conflicto armado no tiene solución en el terreno militar. A su juicio, la acumulación de armamento únicamente prolonga las bajas humanas sin acercar el fin de las hostilidades, por lo que consideró necesario avanzar hacia una salida negociada que resulte equitativa para ambos lados involucrados en la guerra.
Stoyanov también puso en duda la capacidad de la Unión Europea para fungir como mediadora en el conflicto, señalando que el bloque ha respaldado activamente a Kiev, lo que comprometería su imparcialidad. Radev, por su parte, se ha manifestado en reiteradas ocasiones contra las sanciones económicas que la UE ha impuesto a Rusia desde el inicio de la invasión.
El cambio de postura contrasta con la trayectoria reciente del país balcánico. Gobiernos anteriores respaldaron a Ucrania a través de envíos de municiones y combustible —inicialmente mediante intermediarios— y posteriormente con paquetes de ayuda militar aprobados formalmente por el Parlamento, que incluyeron misiles antitanque, armas antiaéreas, morteros y vehículos blindados de origen soviético. La industria de defensa búlgara también incrementó su producción de municiones de calibre soviético para abastecer iniciativas europeas de suministro.
En marzo pasado, ambos países habían suscrito un acuerdo bilateral de seguridad con vigencia de diez años, el cual contemplaba producción conjunta de material de defensa, intercambio de inteligencia y un corredor energético con capacidad para transportar decenas de miles de millones de metros cúbicos de gas anuales. La vigencia de ese acuerdo queda ahora en entredicho ante el giro político de Sofia.
Bulgaria es miembro tanto de la Unión Europea como de la OTAN, lo que hace que su decisión tenga repercusiones en el debate sobre la cohesión de Occidente frente al conflicto en Europa del Este.
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Fuente: DW Español

