
La Unión Europea estrena su mayor reforma migratoria con controles más estrictos en fronteras
El nuevo Sistema Europeo Común de Asilo impone procedimientos acelerados y campamentos de retención para solicitantes provenientes de países con bajas tasas de reconocimiento.
A partir del 12 de junio de 2026 entró en vigor el Sistema Europeo Común de Asilo (SECA), considerada la reforma más significativa en materia migratoria que ha emprendido la Unión Europea en años recientes. El nuevo marco legal introduce filtros de examen preliminar en las fronteras exteriores del bloque y acelera los procedimientos para personas oriundas de países donde la tasa de reconocimiento de asilo es inferior al 20 por ciento, de acuerdo con datos de la oficina estadística comunitaria Eurostat.
Entre los países cuyos ciudadanos quedarán sujetos a estos procedimientos acelerados figuran Pakistán, Irán, Rusia, Turquía, Venezuela, Nigeria y la República Democrática del Congo, entre otros. Durante la tramitación de su caso, los solicitantes deberán permanecer en instalaciones de alojamiento controladas. Si su solicitud es rechazada, podrán ser deportados a sus países de origen en un plazo máximo de doce semanas. Además, se prevé ampliar la lista de países considerados seguros, lo que permitiría desestimar solicitudes por considerarlas sin fundamento.
El ministro del Interior alemán, Alexander Dobrindt, calificó la entrada en vigor del SECA como parte de un cambio de rumbo en la política migratoria europea. Durante una reunión de ministros del Interior de la Unión Europea celebrada a principios de junio, señaló que los controles fronterizos aplicados en Alemania y otros nueve países miembros han contribuido a reducir el número de solicitudes de asilo en los últimos dos años.
Sin embargo, el experto en migración Gerald Knaus, fundador de la Iniciativa Europea para la Estabilidad, cuestionó esta interpretación. Según Knaus, la disminución en el número de solicitantes se explica en mayor medida por factores externos, como la caída del régimen de Bashar al-Assad en Siria a finales de 2024, que redujo significativamente el flujo de personas que abandonaban ese país. El investigador también expresó dudas sobre la efectividad práctica de los procedimientos fronterizos, advirtiendo que la deportación de solicitantes rechazados sigue siendo logísticamente difícil y que quienes no sean expulsados podrían trasladarse a otros países del bloque.
En Alemania, se trabaja en la creación de llamados centros de retorno para repatriar solicitantes a los Estados miembros responsables de su caso. Hasta ahora solo existen dos: uno en Hamburgo y otro en Eisenhüttenstadt. En cuanto a la posibilidad de deportar personas a terceros países fuera de la Unión Europea, Dobrindt indicó que se buscará identificar naciones socias antes de que concluya el año, aunque reconoció que la construcción de infraestructura para ese fin aún no tiene fecha definida.
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Fuente: DW Español


