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Imagen ilustrativa · Bandera nacional (dominio público)

Los banquetes masivos de Le Canon Français dividen a Francia entre la tradición y la sospecha política

La izquierda radical francesa cuestiona la agenda detrás de estos multitudinarios encuentros gastronómicos que reúnen a miles de personas en zonas rurales.

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Lumenia Díaz·
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Miles de personas sentadas en largas mesas compartiendo embutidos, vino ilimitado y canciones populares: eso es lo que ofrece Le Canon Français, una empresa que organiza banquetes masivos en distintas regiones de Francia y que en los últimos meses ha pasado de ser un fenómeno gastronómico a convertirse en un asunto político de primer orden.

El formato es sencillo: por alrededor de 81 euros, los asistentes acceden a un menú de cuatro tiempos con cocina regional, bebida sin restricciones y varias horas de convivencia. Los eventos se realizan en espacios amplios, con decenas de comensales por mesa, y suelen incluir momentos en los que el público canta a coro temas de artistas clásicos franceses. El perfil del asistente promedio ronda entre los 20 y 30 años, y muchos acuden con amigos o en familia.

La iniciativa nació durante la pandemia, cuando dos emprendedores comenzaron a comercializar vino en línea para apoyar a un viticultor conocido. Con el tiempo evolucionó hacia eventos de recaudación para proyectos de conservación del patrimonio, y de ahí surgieron los banquetes. Sus fundadores afirman que simplemente están rescatando una costumbre comunitaria arraigada en la Francia medieval y republicana, cuando los pueblos celebraban banquetes populares anuales como parte de su vida social.

Sin embargo, la entrada de un empresario ultraconservador como accionista encendió las alarmas en la izquierda radical. El partido Francia Insumisa señala que este inversor es fundador de un centro de estudios que promueve posturas como la restricción de la migración, la limitación del acceso al aborto y el fortalecimiento de la identidad cristiana de Francia. Para la agrupación, su participación financiera no es casual, sino una señal de alineación ideológica con la extrema derecha.

Además, el partido denuncia la presencia de cánticos con contenido racista en algunos eventos, así como el uso frecuente de platillos a base de cerdo, lo que según ellos implica una exclusión velada de personas musulmanas y vegetarianas.

Los organizadores rechazan estas acusaciones de forma categórica. Aseguran que el menú no se limita a la carne de cerdo y que cuentan con un reglamento explícito de conducta que todos los asistentes deben aceptar al adquirir su boleto. Reconocen que no pueden controlar absolutamente el comportamiento de cada persona, pero sostienen que los señalamientos están politizados, especialmente en vísperas de un año electoral.

Quienes asisten a los banquetes, por su parte, prefieren mantenerse al margen del debate y describen su motivación en términos simples: convivencia, comida y celebración colectiva.

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Fuente: BBC Mundo

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