
México y Estados Unidos retoman diálogo de seguridad con el Grupo Bilateral de Implementación
El nuevo mecanismo de coordinación celebró su primera reunión en la embajada estadounidense en Ciudad de México, entre reafirmaciones de soberanía y expectativas de resultados concretos.
El pasado viernes tuvo lugar la primera reunión del Grupo Bilateral de Implementación (GBI), un mecanismo de diálogo en materia de seguridad recientemente establecido entre México y Estados Unidos. El encuentro se desarrolló en las instalaciones de la embajada estadounidense en la Ciudad de México.
Al término de la sesión, la Secretaría de Relaciones Exteriores informó que ambas delegaciones ratificaron su compromiso de avanzar en la cooperación bilateral bajo el principio de respeto mutuo a la soberanía de cada nación y sin relaciones de subordinación entre las partes.
Por su parte, el embajador Ronald Johnson presentó la reunión como el arranque de una nueva fase de coordinación orientada a generar resultados concretos y de alto impacto en áreas como el combate al crimen organizado, el tráfico de drogas y armas, y la migración irregular.
El encuentro se produce en un contexto de tensiones acumuladas en la relación bilateral. Entre los puntos no resueltos se encuentra la situación de Ismael 'El Mayo' Zambada, líder del cártel de Sinaloa que fue trasladado a territorio estadounidense en julio de 2024, durante la administración de Joe Biden, sin que haya mediado una explicación oficial por parte de Washington sobre las circunstancias del operativo.
Asimismo, persiste la controversia generada por revelaciones sobre operaciones de inteligencia estadounidense en suelo mexicano, atribuidas al propio embajador Johnson, así como por declaraciones del presidente Donald Trump respecto a la posibilidad de llevar a cabo acciones militares en México.
En ese marco, analistas señalan tensiones en torno al tema del tráfico de armas, donde las políticas internas de Estados Unidos son señaladas como un factor que facilita el flujo de armamento hacia grupos del crimen organizado en México. También se apunta a diferencias de fondo en el enfoque sobre migración: mientras el gobierno mexicano aborda el fenómeno desde una perspectiva de derechos humanos, la administración Trump lo enmarca como un asunto de seguridad nacional.
La extensa frontera compartida, la profunda integración económica entre ambas naciones y la presencia de millones de mexicanos y sus descendientes en Estados Unidos son factores que obligan a México a mantener canales de comunicación con Washington, aun en momentos de relación tensa entre los dos gobiernos.
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Fuente: La Jornada


